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» » Oxitocina, la "hormona del amor" despierta demasiadas sospechas

La oxitocina, la hormona con una reputación color de rosa para lograr el amor en la gente, la confianza y, en general, hacer las paces entre sí, puede volverse a revés, según las evidencias presentadas el 28 de enero en la reunión anual de la Society for Personality and Social Psychology.

Esta sustancia que altera el cerebro, en apariencia amplifica las inclinaciones sociales que ya posee una persona, ya sean estas positivas o negativas, señala la psicóloga Jennifer Bartz de Mount Sinai School of Medicine, en Nueva York.

El trabajo previo ha demostrado que la inhalación nasal de esta hormona provoca en una persona la sensación de más confianza (Science News Online: 21 de mayo 2008), pero ahora Bartz y sus colegas, también han encontrado que puede hacer a una persona altamente suspicaz, menos cooperativo y más hostil que nunca.

"La oxitocina no se limita a que todos se sientan más seguros, confiados y pro-sociales", comentaba Bartz.

Estos nuevos resultados plantean problemas concernientes a los planes de algunos investigadores, a la hora de administrar oxitocina a las personas con autismo y otros trastornos psiquiátricos, entre los que se incluyen las dificultades sociales, añade.

Su equipo estudió a 14 personas con el diagnóstico de trastorno límite de la personalidad, y a 13 voluntarios sin trastornos psiquiátricos. Entre los síntomas del trastorno límite de la personalidad se cuentan una grave inseguridad sobre las relaciones, miedo al abandono y una constante búsqueda necesitada de de tranquilidad de sus parejas.

En general lo padecen mujeres, pero la muestra de Bartz incluiía a cuatro hombres. El grupo de sujetos sanos incluía a siete hombres.

Los miembros de cada grupo practicaron un juego de ordenador con un experimentador que se hacía pasar por un voluntario en la investigación. Cada tres rondas, los voluntarios debían predecir si su pareja iba a cooperar con ellos, de modo que cada jugador podía hacer $ 6, pero si su pareja dejaba el juego sólo podían reclamar $ 4.

Los voluntarios que sospechaban de las malas intenciones de su pareja podían dejar el juego pronto y reclamar los $ 4 para sí mismos.

Los jugadores de personalidad límite de ambos sexos dejaron pronto el juego con más frecuencia, después de recibir un spray nasal de oxitocina, que los que recibieron un spray placebo. La inhalación de la hormona estimuló sus ya altos niveles de sospecha hostil y agotaron sus reservas mínimas de confianza, sugiere Bartz.

Los jugadores psiquiátricamente sanos, se mostraron más cooperativos con el juego de dinero después de recibir la oxitocina, en comparación con las correspondientes respuestas de placebo.

La inhalación nasal de oxitocina también aumentaba el recuerdo de sus madres en los hombres, ya sirviera esto de apoyo o no, dice Bartz. En su equipo había 31 hombres rellenando encuestas sobre la calidad de sus relaciones con sus madres hasta los 16 años.

Los que describen una buena relación maternal recuerdan a sus madres dando mucho más cuidado y apoyo, después de recibir la oxitocina, en comparación con los de la inhalación del spray placebo.  Y aquellos cuya vida hogareña había sido problemática recuerdan a su madre dando mucho menos atención y apoyo después de la oxitocina, en comparación con los del placebo.

El equipo de Bartz describe los detalles de este estudio en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Estos hallazgos subrayan que "la oxitocina no es la hormona del amor, sino que sus efectos varían en diferentes personas", comenta Greg Norman, psicólogo de la Universidad de Ohio en Columbus.

Norman y sus colegas, han encontrado que la oxitocina estimula el latir del corazón en sincronía con el ciclo de la respiración en las personas con vida social sana, pero no tanto en las personas que informan de una soledad constante.

Otros investigadores, han informado recientemente de una relación en la que la oxitocina estimula una mayor confianza hacia los miembros de su propio grupo étnico y mayor desconfianza hacia otros grupos étnicos.

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Editor del blog Pedro Donaire

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