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» » La red que nos permite adaptarnos a lo inesperado

¿No sería la vida más fácil si todo sucediera como esperamos? En realidad, nuestros cerebros son capaces de adaptarse a lo inesperado por medio de una red incorporada que hace predicciones sobre el mundo y monitoriza sus resultados. 

Un área de la parte frontal del cerebro, llamada corteza orbitofrontal, juega un papel central y los estudios han demostrado que, los pacientes con daños en esta área confunden los recuerdos con la realidad y continúan anticipándose a unos acontecimientos que ya no pueden suceder.

La capacidad del cerebro para responder de forma adaptativa, se convierte en crucial para la supervivencia cuando se enfrenta a peligros potenciales, por ejemplo, serpientes y arañas, así que ¿en qué medida es pernicioso que un resultado esperado afecte a nuestro sistema cerebral de supervisión de eventos? En nada en absoluto, eso revela un nuevo estudio publicado en la edición de febrero 2011 de la revista Cortex de Elsevier: los procesos son los mismos, sin importar cómo de horrible es el evento previsto.

Un equipo de investigadores, dirigido por el Prof. Armin Schnider, de los Hospitales Universitarios de Ginebra, en Suiza, grabaron imágenes funcionales por resonancia magnética (fMRI), mientras que unos saludables voluntarios realizaban una tarea repetitiva en la que veían a un par de rostros y debían predecir en qué cara estaba a punto de aparecer el objetivo. El objetivo podía ser un simple disco negro (estímulo neutral) o una araña (estímulo potencialmente dañino).

Los investigadores encontraron una fuerte activación de las áreas visuales del cerebro cuando la araña aparecía. Sin embargo, independientemente de si el objetivo era el disco o la araña, su inesperada ausencia activaba la red cerebral y la corteza orbitofrontal.

Los resultados muestran que, mientras que el daño potencial de un evento afecta fuertemente a las respuestas cerebrales, eso no influía en la manera en que el cerebro reacciona cuando el evento esperado no se produce. Este estudio apoya la idea de que la corteza orbitofrontal se encuentra "en el centro de una red cerebral determinada, que funciona como un sistema de vigilancia de resultados genéricos", explica Luis Nahum, primer autor del estudio. "Esta capacidad es probablemente tan antigua, evolutivamente, como la reacción instintiva a los estímulos amenazantes, y su fracaso priva al cerebro de la capacidad de permanecer en fase con la realidad", señala Armin Schneider.

  • Referencia: AlphaGalileo.org, 31 de enero 2011
  • fuente: Elsevier- revista Cortex.
  • El artículo original, “Neural response to the behaviorally relevant absence of anticipated outcomes and the presentation of potentially harmful stimuli: A human fMRI study” por Louis Nahum, Stéphane R. Simon, David Sander, François Lazeyras, y Armin Schnider, aparece en Cortex, Volume 47, Issue 2 (Febrero 2010), publicado por Elsevier en Italy.

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Editor del blog Pedro Donaire

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