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» » » El misterio del escorpión de Piedra

Los tejidos animales duros, ricos en minerales, como huesos y conchas, se convierten en fósiles con facilidad, y mucho más raramente se encuentran fósiles de tejidos blandos. Ahora, nuevos análisis de los fósiles de un escorpión y uno de sus parientes lejanos artrópodo, sugiere que algún material orgánico original de los exoesqueletos de estas criaturas pueden sobrevivir durante millones de años. Más aún, los investigadores señalan que estos restos ayudan a resolver un misterio de hace tiempo, acerca de cómo que tales materiales se fosilizan en primer lugar.

Los exoesqueletos de los artrópodos, un grupo que incluye a criaturas como las arañas, escorpiones y cangrejos, así como los hace largamente extinguidos trilobites, están hechos de un compuesto de proteínas y azúcares polimerizados. Este complejo de quitina-proteína tiene una particular proporción de carbono, nitrógeno y átomos de oxígeno unidos químicamente de formas distintas, explica George Cody, geoquímico orgánico de la Institución Carnegie de Ciencia en Washington, DC., pese a que los microorganismos en general, engullen estos flexibles tejidos aún crujientes en cuestión de días, los exoesqueletos son a veces parcialmente conservados en fósiles.

Usando una alta resolución, en una exploración del microscopio de rayos X se pueden detectar ciertos lazos químicos, Cody y sus colegas, estudiaron los fósiles de hace 310 millones de años de un escorpión y de unos fósiles de eurypterida de hace 417 millones de años, un artrópodo marino que puede estar relacionado con los xiphosuros de hoy. "Estos fósiles son los restos de algo que alguna vez tuvo más sustancia", continuó Cody. Suponiendo que los exoesqueletos de estos animales fueran comparables a los escorpiones modernos, más del 90% del espesor original de estos se habría perdido. Sin embargo, los investigadores encontraron huellas de enlaces químicos de complejas quitina-proteínas en finas capas, ricas en nitrógeno, en ambos fósiles.

Los análisis muestran que el 59% del complejo de quitina-proteínas del antiguo exoesqueleto del escorpión, y el 53% del eurypterida, fueron preservados en capas delgadas, según informaron los investigadores en Geology.

Estos reveladores enlaces químicos proporcionan pistas sobre cómo el material fue conservado. Como muchos artrópodos, el escorpión y la eurypterida tenían un recubrimiento de cera en sus exoesqueletos para evitar que se sequen. Poco después de su muerte, la capa de cera comenzó a descomponerse, desprendiendo sustancias ricas en carbono, los ácidos grasos. Después, los compuestos químicamente enlazados al complejo quitina-proteína, forman un material resistente a la descomposición. "Sin el complejo de quitina se pierden los ácidos grasos, y sin los ácidos grasos, se pierde todo", explicaba Cody.

Los nuevos hallazgos son una buena confirmación de que en condiciones adecuadas, por lo menos algunas partes no mineralizadas de los artrópodos, pueden ser preservadas, señaló Andrew Knoll, paleontólogo de la Universidad de Harvard. Nicolás Butterfield, paleobiólogo de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido, no está tan seguro de que los enlaces entre ácidos grasos y el complejo quitina-proteína sea lo que hizo posible la conservación como fósiles de estos ejemplares. "Otros suerte de reacciones químicas pueden estar funcionando, ya que este tipo de conservación no se limita a los artrópodos" adujo.

Aún así, Butterfield observó la claridad de los casos, y a tener en cuenta, dado que los productos en descomposición desempeñan un papel crítico en la preservación de lo que queda para la posteridad.

  • Referencia: ScienceMag.org, por Sid Perkins, 10 de febrero de 2011
  • Imagen: Pistas antiguas. Las zonas brillantes de esta imagen en falso color, del exoesqueleto de este fósil de escorpión de hace 310 millones de años (abajo, derecha), son ricos en nitrógeno, y parte de la materia orgánica original de la criatura (en la parte superior izquierda, la imagen del exoesqueleto de un escorpión moderno). Crédito: George Cody.

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Editor del blog Pedro Donaire

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