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» » El Biocentrismo y la existencia de Dios

Todo el conocimiento humano es relacional. ¿Qué es la luz sin la oscuridad? ¿el bien sin el mal? Tal vez la libertad y el determinismo, el orden y el caos, algo y nada, sean simplemente distintas partes del mismo círculo de la lógica científica. Así como la ciencia ha penetrado en el átomo, descubriendo que la materia sólida se compone principalmente de espacio vacío. Y que los objetos inertes, como las rocas, consisten en partículas girando alrededor unas de otras a billones de veces por segundo. Del mismo modo, tanto los creyentes como los no creyentes en Dios pueden tener razón, simplemente recorriendo el mismo círculo en direcciones opuestas.

Por supuesto, ha habido innumerables concepciones de Dios desde los albores de la civilización. Hay concepciones de Dios del tipo abrahámico, entre las que se incluyen el Dios monoteísta del judaísmo y el Dios trinitario de los cristianos. En el budismo, Dios es casi no teísta, de hecho, las concepciones de Dios varían tanto que no hay un consenso claro sobre la definición de Dios. Resumiendo, los creyentes creen que Dios tiene una incorpórea (inmaterial) existencia, y que hay un más allá. Los ateos creen en un mundo estrictamente corpóreo (material), y dicen adiós a todo cuando se mueren.

De acuerdo con el biocentrismo, en una nueva "teoría del todo", lo material y lo inmaterial están co-relacionados. La vida y la conciencia representan un lado de la ecuación, y la materia y la energía el otro. No hay separación, al dividirlo la realidad se esfuma. Aunque el paradigma científico actual se basa en la creencia de que el mundo tiene una existencia objetiva independiente del observador, una larga lista de experimentos muestran lo contrario. Considere el experimento de la doble rendija: Cuando los científicos observan que las partículas pasan a través de dos ranuras en una barrera, éstas se comportan como balas que pasan por una u otra rendija. Pero si no las observan, se comportan como ondas y pasan por las dos rendijas al mismo tiempo. ¿Cómo puede una partícula cambiar su comportamiento dependiendo de si es vista o no? El biocentrismo mantiene que la realidad es un proceso que involucra a nuestra conciencia.

Pensamos que la vida es sólo una actividad de átomos y moléculas, el tiempo en que vivimos y morimos. Pero si se añade la vida a la ecuación, podemos explicar algunos de los mayores enigmas de la ciencia. Por ejemplo, queda claro que el espacio y el tiempo, y las propiedades de la misma materia, dependen del observador. Entonces, ¿cómo pueden las partículas entrelazadas estar conectadas de forma instantánea, situadas en polos opuestos de una galaxia, como si no hubiera espacio ni tiempo entre ellas? ¿Y cómo pueden ocurrir cosas en el presente que afecten al pasado? Recientemente, los científicos enviaron partículas dentro de un aparato y demostraron que podían cambiar retroactivamente algo que ya había ocurrido en el pasado (Science 2007). Según el biocentrismo, estos fenómenos ocurren porque el espacio y el tiempo no están sólo "ahí fuera", sino que son herramientas de nuestra mente. Recuerdemos que no podemos ver a través del hueso que rodea nuestro cerebro, todo está tramado en conjunto en su mente.

Al final, la vida es puro movimiento y cambio, y sólo es aprehensible a través del concepto biológico del tiempo. El movimiento es posible a través de la representación del tiempo. "No hay concepto, no importa cuál sea", decía Emmanuel Kant, "que pueda hacer comprensible la posibilidad de una alteración ... por ejemplo, el ser y el no-ser de una única cosa en un único lugar". Dios también vive en la acción, y es un concepto relacional, tanto existente como no existente al mismo tiempo. "Las opiniones discordantes", decía Emerson "se reconcilian si se ven como dos extremos de un solo principio, y nunca podremos llegar tan lejos como para obstaculizar una visión todavía más alta."

Los creyentes en Dios que creen en una vida después de la muerte. Y los no creyentes que creen que la muerte es el final. El biocentrismo refuerza la primacía de la conciencia que descubrimos en la obra de Kant, así como Descartes, Berkeley, Schopenhauer y Bergson. Sin conciencia, espacio y tiempo, nada es. Con la muerte se produce una ruptura en la continuidad de espacio y tiempo, podemos coger cualquier punto como un nuevo marco de referencia y evaluarlo todo respecto a ello. Igual que las partículas pueden pasar a través de dos agujeros al mismo tiempo, podemos considerarnos tanto vivos como muertos, fuera del tiempo.

De acuerdo con los no creyentes, simplemente mueren y se pudren en el suelo. El universo continúa con cada tictac del reloj, y en unos pocos mil millones de años, el Sol se expandirá en una gigante roja, devorando todos los planetas interiores, incluyendo la Tierra. En este escenario, el universo revertirá su expansión, cada vez más caliente hasta extinguir su existencia. Algunos teóricos dicen que, el universo puede contraer su expansión en un "Big Bounce" [Gran Rebote], y así indefinidamente. Bajo este punto de vista, el Big Bang fue simplemente el comienzo de un ciclo temporal de 20 mil millones de años. Podríamos estar viviendo en el billonésimo universo (o cualquiera de una secuencia infinita de universos). Algunos dicen que este oscilante modelo es coherente con la cosmovisión budista. A pesar de la especulación, eso proporciona un sentido de escala: Si en el enésimo ciclo vuelve a nacer, el equivalente a 70 años en términos de la escala humana, significa que es básicamente infinito, el equivalente matemático de la muerte materialista.

En contraste con la visión mecánica de antigüedad, el biocentrismo mantiene que el tiempo es una forma de intuición animal, no un objeto que hace tictac independientemente del observador.  Sin la conciencia, el paso del tiempo no tiene sentido. Desde este punto de vista, nunca muere nadie (ver "¿Es el fin la muerte?" y "¿Existe la muerte?" para el desarrollo de esta idea).

Las consecuencias de esto son claras, con la pérdida de mi amigo Bill Caldwell, que murió durante unas vacaciones, de un ataque al corazón después de jugar al golf. Bill era consejero delegado donde yo mismo trabajo, en Advanced Cell Technology, y uno de los seres humanos más decentes que he conocido. Luchó hasta el último día por curar las enfermedades humanas. Cuando la empresa casi había quebrado, Bill fue el último oficial en abandonar el barco. Se negó a darse por vencido y siempre creyó que podríamos hacer del mundo un lugar mejor para los millones que sufren de enfermedades terribles. De hecho, hace unas semanas recibimos la aprobación de la FDA para llevar a cabo el primer ensayo clínico del mundo que utiliza células madre embrionarias para prevenir la ceguera. El aceptó la responsabilidad que supone las esperanzas de los pacientes, y dijo "No tenemos la intención de defraudar". Mi esperanza es que algún día los pacientes se beneficien de las terapias con células madre, pero nunca sabrá nadie de los sacrificios que Bill y su esposa, Nancy, hicieron por su bienestar.

Con esta visión, Nancy se inclinó sobre el ataúd, las lágrimas corrían por su rostro. Ella estuvo con Bill en cada paso.  Cuando la empresa no pudo pagar la nómina, utilizó su propio dinero para pagar a los empleados. Parece que fue ayer cuando estaba con Nancy en su baile de boda, con su ligero vestido bajo las estrellas . Cuando Nancy guardaba el cuerpo de Bill, rodeado de majestuosos arreglos florales, recordé las palabras de Loren Eiseley: "Y allí quedó, en su jardín, sólo la cáscara seca de una antigua planta entre las flores que llegaban al sol." Pero yo sabía que haya Dios o no, en algún lugar fuera de nuestro pensamiento primitivo —en cualquier posibilidad particular del espacio-temporal—, Bill puede estar jugando otra partida de golf, y que tanto él, como Nancy y yo, estamos sentados en la playa con una botella de Champagne celebrando nuestro más reciente éxito.


  • - Referencia: HuffingtonPost.com, 3 enero 2010, por Robert Lanza
  • - Referencia: web de Robert Lanza .
  • - Éste y más artículos de Robert Lanza en The Huffington Post .
  • - Libro de Biocentrismo de Robert Lanza y Bob Berman: "Biocentrism: How Life and Consciousness Are the Keys to Understanding the True Nature of the Universe" (Biocentrimso: Cómo la vida y la conciencia son la clave para entender la verdadera naturaleza del universo), publicado por BenBella Books in mayo de 2009.
Otros artículos en este blog de Robert Lanza sobre el biocentrismo

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