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» » Nuestro ahora dura 3 segundos

Alguna vez se ha preguntado cuánto tiempo dura un abrazo? La respuesta rápida es de unos 3 segundos, según un nuevo estudio de los abrazos tras una competición de los atletas olímpicos; pero, la respuesta larga es más profunda. Un abrazo dura tanto tiempo como tantas otras muchas acciones humanas y procesos neurológicos, algo que apoya la hipótesis de que vamos por la vida percibiendo el presente en una serie de ventanas de 3 segundos.
 
En estudios transculturales que datan de 1911 ya se demostró que las personas tienden a operar en ráfagas de 3 segundos. El adiós, las frases musicales, y los balbuceos y gestos de bebés duran alrededor de los 3 segundos. Muchos eventos fisiológicos básicos, como la respiración relajada y ciertas funciones del sistema nervioso también duran eso. En otras diversas especies de mamíferos y de aves siguen esta regla general en sus patrones de movimiento corporal. Un estudio de 1994 con jirafas, okapis, corzos, mapaches, osos panda y canguros residentes en parques zoológicos, por ejemplo, descubrieron que, aunque la duración de cada movimiento de los animales, desde masticar a defecar, variaba considerablemente, el promedio que se calculaba era de unos 3 segundos.
 
"Lo que se demuestra de una investigación más amplia, es que nuestra experiencia del mundo ronda ese tiempo de 3 segundos", destaca la psicóloga de desarrollo Emese Nagy, de la Universidad de Dundee, en el Reino Unido.
 
Los abrazos también parecen que se ajustan a este patrón. En 2008, Nagy, estuvo viendo las Olimpiadas de Beijing en la televisión y por supuesto estuvo viendo cómo se daban un montón de abrazos. La mayoría de las investigaciones previas se habían hecho sobre individuos, y ella se preguntaba si el patrón se mantendrían entre dos personas, especialmente en una experiencia tan íntima y cargada de emoción como un abrazo.
 
Así que, Nagy llevó a cabo un análisis fotograma a fotograma de las grabaciones de vídeo de las finales olímpicas de 21 deportes, entre ellos el bádminton, lucha libre y natación. Fue observadora independiente de 188 abrazos entre los atletas de 32 países y sus entrenadores, compañeros, y rivales.
 
Independientemente de a quién abrazaba, del sexo u origen nacional, los abrazos duraron unos 3 segundos de promedio, según informa Nagy este mes en el Journal of Ethology. Como era de esperar, la identidad del quién abrazaba importaba: los atletas abrazaron a sus entrenadores algo más tiempo que a sus compañeros de equipo, y abrazaron a sus oponentes el menor tiempo posible.
 
Los resultados refuerzan la idea actual de algunos psicólogos, en la que los intervalos de 3 segundos son las unidades temporales básicas de la vida que definen nuestra percepción del momento presente. Dicho de otra manera, lo que un psicólogo ha denominado el "sentimiento del ahora", suele durar 3 segundos.
 
Ese ritmo guarda fundamentalmente una relación evolutiva biológica y social de los humanos, señala el neurólogo Geoffrey Gerstner, de la Universidad de Michigan, Ann Arbor, co-autor del artículo en 1994, sobre los animales del zoológico. Si el instante fuera mucho más rápido, por ejemplo, 10 milisegundos, entonces podríamos reaccionar mucho más rápidamente a los estímulos, como potenciales amenazas. "Las balas serían tan atemorizantes para nosotros como si alguien nos lanzara una pelota", comenta Gerstner; "mientras que si viviéramos en períodos de 1 minuto de duración, habrían un montón de cosas que sucederían en el mundo natural a las que no seríamos capaces de responder". Aunque de todas formas, no tendría graves consecuencias para nuestra supervivencia.
 
Colwyn Trevarthen, psicóloga de la Universidad de Edimburgo, en el Reino Unido, está de acuerdo en que el patrón de 3 segundos es de suma importancia como base de nuestra experiencia consciente; pero, señala que el cuerpo tiene otros ritmos, incluyendo además reflejos de fracciones de segundo. Todos ellos conforman nuestro sentido natural del tiempo, que de ninguna manera es un rígido metrónomo. "No estamos hablando de algo tosco y automático, sino de algo flexible y altamente expresivo," declara Trevarthen. "Es biológico, mental y espiritual. Es ese ahora con el que funciona el espíritu humano."

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Editor del blog Pedro Donaire

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