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» » Para borrar un mal recuerdo, primero hay que volver a ser un niño

Se añade un nuevo significado a la entrada en contacto con el niño interior. Haciendo una regresión temporal del cerebro a un estado infantil se podría llegar a borrar permanentemente  un recuerdo traumático específico. Esto podría ayudar a las personas con trastornos por estrés postraumáticos y fobias.

En la conferencia de la Sociedad de Neurociencia, en San Diego, los investigadores describen la forma en que han logrado extinguir recuerdos básicos de miedo.


La mayoría de métodos confían en una terapia de comportamiento llamada extinción, en las que los médicos reproducen repetidamente señales de amenaza en un ambiente seguro, con la esperanza de eliminar las asociaciones de miedo. Si bien esto puede aliviar los síntomas, en los adultos, el recuerdo del miedo original aún se mantiene. Esto significa que, potencialmente, puede ser revivido en el futuro.

Una pista para el borrado permanente proviene de la investigación con crías de ratones. Con ellos, la terapia de extinción borra completamente la memoria del miedo, y no se puede recuperar. Identificando los cambios relevantes del cerebro en los roedores, entre su primera infancia y la etapa juvenil, se puede ayudar a los investigadores a recrear los aspectos del sistema infantil e inducir la supresión, libre de recidivas en las personas.

Una de las técnicas más prometedoras, es aprovecharse del breve período en el que el cerebro de un adulto se parece al de un niño, así es maleable. El proceso de impulsar la memoria, llamado "reconsolidación", parece que lo hace maleable por unas horas. Durante ese tiempo, la memoria puede ser adaptada, e incluso, potencialmente eliminada.

Daniela Schiller, de la Universidad de Nueva York, y sus colegas, probaron esta teoría con unos voluntarios a los que se les presentaba un cuadrado azul, y ese momento se le administraba una pequeña descarga eléctrica. Cuando después se les mostraba sólo el cuadrado azul, el equipo medía los pequeños cambios en la producción de sudor, una respuesta al miedo bien documentada.

Un día después, Schiller le recordó a algunos de los voluntarios lo de los cuadrados y la descarga, para activar de nuevo la memoria. Durante la reconsolidación, los investigadores trataron de manipular la memoria repitiendo otra vez a los voluntarios solamente el cuadrado azul.

Un día más tarde, los voluntarios producían una respuesta de sudor significativamente menor, en comparación con aquellos que recibieron terapia de extinción sin ninguna reconsolidación ( Nature, DOI: 10.1038/nature08637).

Es más, su pérdida de memoria era realmente permanente. Schiller ensayó más tarde, una tercera parte de su experimento original con los voluntarios. "Un año después del condicionamiento del miedo, los que tuvieron sólo extinción, mostraron una elevada respuesta al cuadrado, pero los de extinción y reconsolidación no mostraron reacción de miedo alguna." En las crías de ratones, la pérdida de la capacidad de borrar la memoria de miedo coincide con la aparición en el cerebro de una red perineuronal (PNN). Esto es una estructura de glicoproteína altamente organizada que rodea pequeñas conexiones neuronales, en áreas del cerebro como la amígdala, que es el área responsable de procesar el miedo.
 

Esto apuntaba a un posible papel de la PNN en la protección de la memoria del miedo en el cerebro adulto. Cyril Herry, del Neurocentro Magendie en Bordeaux, Francia, y sus colegas, razonaron que si se destruía la PNN sería posible regresar el sistema a un estado infantil. Visto así, decidieron darle condicionamiento de miedo a crías de ratas y a ratas jóvenes, seguido de terapia de extinción, entonces probaron si podían recuperar el temor en fechas posteriores. Tanto las crías de rata como las ratas jóvenes con la PNN destruida no fueron capaces de recuperar la memoria.

Dado que la PNN puede volver a crecer, Herry sugiere que, en teoría se podría degradar temporalmente la PNN en humanos para borrar de forma permanente algún recuerdo traumático específico sin causar ningún daño a largo plazo a la memoria. "Tendríamos que identificar la fuente potencial del trauma, como es el caso de los soldados que van a la guerra", dice. "Estos resultados sugieren que si se inyecta una enzima para degradar la PNN antes de un evento traumático, se facilitaría el borrado de esa memoria del evento, utilizando más tarde la terapia de la extinción."

Para aquellos que ya sufren de memoria del miedo, Roger Clem, de la Johns Hopkins University School of Medicine, en Maryland, sugiere centrarse en cambio, en la eliminación de los receptores AMPA de las neuronas permeables al calcio en la amígdala, que son componentes clave del borrado de la memoria infantil. Según indica, promoviendo su eliminación en los adultos se puede aumentar nuestra capacidad de borrar los recuerdos.

"Hay un grupo que no responde a la terapia tradicional para traumas", señala Piers Bishop, de la PTSD Resolution. "Un enfoque con fármacos para la modificación de la memoria podría ser considerado, según qué casos, como un acto humanitario."


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Editor del blog Pedro Donaire

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