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» » Mantener el peso es difícil, porque el cerebro cambia

Las personas que siguen una dieta, a menudo luchan por no volver a ganar los kilos que acaban de perder; ahora, un nuevo estudio llevado a cabo con ratones, ofrece una posible explicación. Hacer dieta cambia la forma en que el cerebro responde al estrés, de tal manera que la siguiente vez que el seguidor de una dieta tenga un sentimiento de desgaste, comerá más, afirman los investigadores.

En el estudio, los ratones que previamente habían sido puestos a dieta, comían más alimentos ricos en grasa que los ratones que no llevaban la dieta. Este comportamiento alimentario alterado puede deberse, al menos en parte, a los cambios genéticos que controlan la respuesta al estrés y los hábitos de alimentación, señalaron los investigadores.

Estos hallazgos cobran sentido desde un punto de vista evolutivo, observó Tracy Bale y otros investigadores, de la Universidad de Pennsylvania . Si un animal ha experimentado hambre, resultaría ventajoso un cambio cerebral, de manera que proteja al animal contra otro drástica pérdida de calorías, a través de la promoción del consumo de alimentos altos en grasa.

Pero en el entorno actual, donde abundan los alimentos ricos en grasas, dicha respuesta anima al aumento de peso.

"Este estudio pone de relieve el difícil camino que el seguidor de una dieta debe seguir para alcanzar y mantener sus objetivos de pérdida de peso," señaló el Dr. Jeffrey Zigman, endocrinólogo del Centro médico Southwestern de la Universidad de Texas, que no participó en el estudio. "También sugiere que la gestión del estrés durante la dieta podría ser la clave para lograr el objetivo."

Debido a que el estudio fue realizado en ratones, se necesitaría una investigación para determinar si dichas conclusiones pueden también aplicarse a los humanos.

Los investigadores restringieron el consumo de alimentos a los ratones del estudio, hasta que perdieron de un 10 a un 15% de su peso, la reducción típica en las personas con dietas. Los ratones comenzaron a mostrar altos niveles de la hormona del estrés, la corticosterona, y manifestaron una conducta depresiva, lo que sugiere una dieta en sí misma induce a cambios de humor.

También hubo cambios químicos en la forma de los cuerpos de los ratones regulaban la liberación de la otra hormona del estrés, el llamado factor liberador de la corticotropina, así como una concentración de la hormona melanina y la orexina, estas hormonas se cree que controlan la conducta alimentaria. Estos cambios, llamados cambios epigenéticos, no alteran los genes, la secuencia del ADN, pero sí alterar la manera en que las células leen dicha secuencia, algo que se mantuvo incluso después de que a los animales se les permitiera recuperar el peso.

Una vez que los ratones volvieron a su peso normal, se les sometió a una serie de situaciones estresantes, entre ellas el ser ubicados en la oscuridad total, escuchar sonidos nuevos por la noche y ver a un depredador. Un grupo de ratones de control, que no seguía dieta alguna, también fueron expuestos a las mismas situaciones.

Toda esta tensión, llevó a ambos grupos de animales a una borrachera de alimentos de alto contenido en grasa, cuando más tarde se les dio la oportunidad. No obstante, los que más consumieron fueron los ratones que habían hecho dieta.

"Estos resultados sugieren que la dieta no sólo aumenta el estrés, sino que puede 'reprogramar' al cerebro para responder al estrés futuro y la conducta emocional hacia la alimentación", concluyó Bale.
Este estudio se ha publicado en la edición del 1 de diciembre de The Journal of Neuroscience.

  • - Referencia: LiveScience.com, 30 de noviembre 2010, por Rachael Rettner
  • - Fuente: MyHealthNewsDaily

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Editor del blog Pedro Donaire

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