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» » Lenguas muertas que descubren mundos perdidos

Gonzalo Rubio pasa sus días leyendo lenguas muertas que no se han hablado desde hace miles de años. Es asiriólogo, de la Universidad Estatal de Pennsylvania, y el objeto de sus estudios trata de las primeras lenguas escritas del mundo, la sumeria y la acadia, que se utilizaron en la antigua Mesopotamia (un área que cubre la actual Irak).

La lengua sumeria apareció por primera vez hace casi 5.000 años, en torno al año 3100 antes de nuestra era. Esta escritura fue raspada en tablillas de arcilla blanda con la punta de una caña, cortada en forma de cuña, de ahí que los arqueólogos llamen a esta primera escritura "cuneiforme", del latín, "con forma de cuña".

Las lenguas sumeria y acadia pertenecieron a una antigua civilización de Mesopotamia, que floreció durante la Edad del Bronce, en una región considerada la cuna de la civilización, porque dio a luz a las primeras culturas urbanas complejas del mundo. No sólo escribieron lenguas, sino que desarrollaron importantes avances en las ciencias, las matemáticas, el arte y la política. Rubio nos habló de lo que revelan esos restos de antiguas poesías de amor y facturas acerca de un mundo perdido.

Entrevista a Gonzalo Rubio por LiveScience


Pregunta: ¿Qué resulta tan emocionante de asiriología, y qué se deduce de su estudio?

Rubio: Que a pesar de la situación actual, de los sitios arqueológicos en Siria, e incluso en Irak, se descubren con regularidad nuevos materiales, salen todo el tiempo nuevos textos y archivos. Este es un campo muy interesante en el que deben ser modificadas constantemente las perspectivas e hipótesis, y matizadas a la luz de nuevas pruebas. Sentí que necesitaba trabajar en un sitio así, en un campo en el que no sólo nos cuenta cosas nuevas, sino también ver que surgen nuevas cosas.

Pregunta: ¿Qué significa realmente calificar a los idiomas sumerio y acadio como lenguas muertas?

Rubio: Son lenguas muertas en el sentido más literal: éstas murieron para siempre, puesto que nadie las conocía ni ha sido nadie capaz de leerlo, tampoco se ha enseñado durante casi dos milenios. La lengua acadia comenzó a entenderse de nuevo hacia la mitad del siglo XIX y la sumeria, realmente en el siglo XX. A diferencia de las lenguas como el latín, el griego o el hebreo, no existe una tradición ininterrumpida de estudio del sumerio y el acadio. Su falta de vida plantea un increíble desafío intelectual para los estudiosos modernos, desafíos que son intrínsecamente atractivos.

Pregunta: ¿Cómo se estudia una lengua muerta?

Rubio: En muchos aspectos, somos una civilización resucita muertos para comprender cómo hablaban. Cuando uno estudia un documento económico de la antigua Mesopotamia, hay nombres de individuos que entran en un contrato o hacen una compra, normalmente frente a una serie de testigos, y todos ellos son las gentes que vivían tres o cuatro mil años atrás, personas cuyos nombres se han olvidado y que se han quedado enterrados en la arena hasta que los estudiosos modernos los han traído de vuelta para saber un mínimo de sus vidas, a través de sus artículos y libros.

 Cuando un asiriólogo tiene una tablilla con inscripciones de caracteres cuneiformes, ya sea en sumerio o en acadio, es muy posible que sea la primera persona en leer ese texto después de milenios de olvido. Incluso si uno no es el primer epigrafista que ve las tablas de un sitio arqueológico, ni tampoco el estudioso que lee esos textos en un museo, hay siempre una abrumadora sensación de descubrimiento y recuperación, la emoción de llevar a una civilización de nuevo a la vida, mediante la comprensión de un texto tras otro, de tabla por tabla.

Pregunta: ¿Alguna vez has conversado en sumerio o en acadio con otros investigadores?

Rubio: Ni siquiera intentarlo. Como se trata de lenguas muertas, que no fueron habladas o escritas durante milenios, no tiene mucho sentido tratar de generar nuevos textos o frases. Incluso el mismo acto de la articulación puede ser complicado. En el caso de los sumerios, no habría un acuerdo mínimo acerca de cómo se pronuncian realmente muchas de esas palabras. En el caso de los acadios, hay un proyecto muy interesante, llevado a cabo por un joven colega de la Universidad de Cambridge, Martin Worthington, que pide a los mismos asiriólogos registrar pasajes de lectura del "Gilgamesh babilónico" y otras obras —el Gilgamesh es el más antiguo poema épico del mundo.

Pregunta: ¿Qué tipo de documentos quedan de aquellos tiempos?

Rubio: Junto a las composiciones literarias, los mitos, las inscripciones y anales reales, tenemos decenas de miles de documentos económicos, textos legales de todo tipo, miles y miles de cartas de todas las épocas, y otros registros que abren diversas ventanas a la vida cotidiana de los antiguos mesopotámicos.

Por otra parte, tenemos textos que cubren todos los aspectos de la vida intelectual, aparte de la economía, la política y la literatura, están los textos científicos y académicos de todos los géneros (textos médicos, matemáticos, astronómicos y astrológicos). Podemos profundizar en las diferencias sutiles y no tan sutiles, entre el culto oficial (como lo atestiguan muchos rituales) y la religiosidad popular, entre los cuales se dejan ver los textos mágicos, encantamientos, textos de adivinación, y cosas así. Los mesopotámicos estaban particularmente preocupados con la adivinación, ya que tenemos una gama de fascinantes presagios que van desde los presagios celestes a augurios hepáticos (observarían el hígado de un cordero sacrificado, según unos modelos de arcilla del hígado, y al buscar irregularidades se interpretaría como signos).

Un asiriólogo puede ir desde la lectura de un poema de amor o un relato de las hazañas de un rey mítico o una deidad, a los textos médicos sobre la epilepsia o los augurios sobre el comportamiento sexual. La cantidad de información que se puede extraer de estos textos y de estos géneros de textos es tan impresionante que, en las últimas décadas, muchos asiriólogos se han vuelto más y más especializados.

Pregunta: ¿Cree usted que antiguos mesopotámicos eran muy diferentes de la gente de hoy?

No, en absoluto. El lenguaje utilizado para transmitir la experiencia de una persona puede estar condicionada por la cultura y el contexto. Pero todos tenemos miedos y deseos similares. La lectura de cartas mesopotámicas, por ejemplo, con frecuencia te abre una ventana a la vida cotidiana de unas personas cuyas aspiraciones, gustos y disgustos no son para nada diferentes de los nuestros. Es cierto que algunos autores han hablado de una tremenda diferencia en la percepción o en la naturaleza de la conciencia entre las antiguas culturas y civilizaciones y la nuestra, pero creo firmemente que tales suposiciones son en su mayoría un sin sentido etnocéntrico.

Pregunta: ¿En cuánto se asemejan las lenguas acadia y sumeria a las que se usan hoy en día?

Rubio: El acadio es una lengua semítica, por lo que es muy similar en su gramática y estructura al árabe y al hebreo.

El sumerio es muy distinto. En términos de estructura, el sumerio es mucho más cercano a las lenguas indias de América. Entre las lenguas modernas, que estructuralmente se parecen a las sumerias, aunque no estén relacionadas en absoluto y no tengan cognados en común, se incluyen el japonés, turco, finlandés y húngaro.

Pregunta: ¿Qué hizo que el desarrollo de la primera lengua escrita represente el más importante punto de inflexión para la civilización humana?


Rubio: La escritura constituye una herramienta muy útil y capaz de transformar la misma tecnología. Es importante tener en cuenta que uno no necesita ser muy culto para ser importante. En la antigua Mesopotamia, sólo un pequeño grupo de personas estaban lo suficientemente alfabetizadas como para leer una tabla o una inscripción. A lo largo de tres milenios, de todos los reyes y de todas las ciudades de Mesopotamia, probablemente sólo uno de ellos se puede decir con suficiente certeza que estaba alfabetizado: Asurbanipal, también llamado el último "gran" rey de Asiria.


Sin embargo, la escritura, con sus múltiples funciones y el prestigio que se le atribuye, sin duda influyó en todos. La presencia de la escritura puede modificar la naturaleza de las transacciones económicas y las decisiones legales, porque crea un sistema de grabación de datos que tiene sin duda ramificaciones prácticas e incluso cognitivas.

La escritura se convierte, a su vez, en una herramienta fundamental dentro del aparato estatal, tanto como medio de control a través de los registros y la burocracia, y como vehículo de propaganda política. Uno podría no haber sido capaz de leer una inscripción del rey Hammurabi o una proclama del presidente Mao, pero su presencia y muestra en un lugar público juega un papel importante en la forma en que el Estado influye en la opinión de la gente, da forma a su voluntad, y fabrica el consenso social . Incluso para los analfabetos, una inscripción oficial o real es más que un tema de conversación: A menudo puede convertirse en un obstáculo para la conversación.

Pregunta: Los científicos piensan que el sumerio fue la primera lengua escrita del mundo; sin embargo ¿es probable que hubiese lenguas que se hablaran en su entorno mucho antes que ésta?

Rubio: No hay ninguna duda que se hablaban lenguas antes de la sumeria, pero no tenían sistema de escritura. Y los idiomas sin sistemas de escritura desaparecen cuando mueren sus hablantes.

Algunos expertos en la evolución humana colocan el desarrollo de la capacidad para alguna forma de lenguaje a cerca de 500.000 años atrás. Los más antiguos textos escritos en Mesopotamia tienen unos 5.000 años de antigüedad. Así que hubo mucho de qué hablar antes de que alguien pensara en escribir nada.


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Editor del blog Pedro Donaire

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