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» » » Los cerebros femeninos y los esteroides

Las píldoras anticonceptivas parecen remodelar la estructura del cerebro.
Parece que cada semana nos enteramos de algunos atletas profesionales que se ensucian a sí mismos y a su deporte a través del abuso de esteroides. El melodrama se despliega en las carreras y las estadísticas de donde resultan marcados y humillados, y todo el mundo se lamenta de otro competidor caído.


Sin embargo, hay millones de casos de uso de esteroides que se producen todos los días sin apenas enterarnos: Millones de mujeres toman píldoras anticonceptivas alegremente, sin saber que sus efectos pueden penetrar en su metabolismo sutilmente e ir modulando la estructura del cerebro y su actividad.

Se ha hecho un gran experimento, cuya resolución no se conocerá por un tiempo, pero en un nuevo estudio en la revista Brain Research muestra que los efectos tienden a ser notables. Se encontró que las píldoras anticonceptivas tienen efectos estructurales en regiones del cerebro que gobiernan las actividades cognitivas, lo que sugiere que una mujer que toma píldoras anticonceptivas, literalmente, no es ella misma, o dicho de otra manera, es ella misma y los esteroides.

El cerebro humano es una estructura increíble, sobre todo debido a su capacidad aparentemente infinita para la adaptación por milisegundos. De hecho, una estructura con decenas de miles de millones de neuronas, donde cada una de ellas tiene la capacidad de elaborar y ramificarse haciéndose más compleja, mientras cambia su actividad en el proceso, es la definición misma del cambio. La neuroplasticidad es una característica propia del sistema nervioso, y puede ser aumentado e impulsado por medios artificiales, y si no tenemos cuidado, puede llegar a ser destructivo.

Las hormonas esteroides, que son excretadas por los órganos endocrinos, como los testículos o los ovarios, fluyen abundantemente a través del torrente sanguíneo, llegan a los diferentes órganos y las estructuras, y ejercen unos potentes efectos sobre ellos. A saber, la cresta del gallo, los cuernos del ciervo, la melena del león, la congestión de sangre del útero.

Pero, ¿qué pasa con el sistema nervioso de un mamífero? Resulta que el cerebro es una auténtica esponja de hormonas esteroides. En el varón, la testosterona andrógena (o metabolito) se une a los receptores cerebrales y esculpe esa estructura que promueve la agresión, el deseo sexual y la regulación de la toma de riesgos con la que todos estamos familiarizados. De la misma manera, la relativa falta de las hormonas andrógenas en la mujer produce un sustrato neuronal más suave y amable, que se distingue de los hombres con un repertorio de distintos comportamientos.

Considerando que los sutiles efectos estructurales de origen natural de las hormonas esteroides y que las diferencias de sexo han sido ampliamente estudiadas, pocos estudios han examinado los posibles cambios de las hormonas sintéticas en el cerebro humano ¿Qué sucede, si el cerebro femenino recibe una dosis significativa y artificial de esteroides, progesterona o estrógeno, o de ambos? Sabemos lo que ocurre debajo de la cintura, de la prevención de embarazos, pero ¿qué pasa por encima del cuello, cuando un tsunami de esteroides inunda los nervios?

Parece que el cerebro, ese órgano sensible, repleto de receptores de esteroides, reacciona a su entorno hormonal con sorprendentes modificaciones estructurales. La investigadora Belinda Pletzer, de Paris-Lodron-University de Salzburgo, y sus colegas, utilizaron la resonancia magnética y la morfología cerebral en voxel para examinar los cerebros de los hombres, de las mujeres con la píldora, y el "ciclo natural" de las mujeres sin la píldora.

Los investigadores encontraron que los varones tienen áreas mucho más grandes de materia gris en regiones del cerebro asociadas con el aprendizaje y la memoria, conocidas como la circunvolución del parahipocampo y el hipocampo, así como el área asociada con la regulación emocional, la amígdala. Estos datos son coherentes con muchos estudios que proporcionan evidencias de las diferencias entre sexos en el cerebro y el comportamiento.

Además, en su ciclo natural las mujeres, muestran un incremento en el volumen de materia gris en la circunvolución del parahipocampo y la fusiforme derecha, cuando son bajos los niveles circulantes de estrógeno y progesterona, en comparación con la fase en que ambos niveles estaban altos.

¿El aumento de la materia gris se traduce en un mejor rendimiento? No está claro. La investigación sobre la regulación hormonal de la cognición es extremadamente complicada. Como Pletzer menciona, los estudios humanos con fMRI revelaron que estas áreas están asociadas con las habilidades de navegación espacial. Otros trabajos sugieren que, la memoria espacial que depende del hipocampo se ve reforzada por el aumento de los niveles de estrógeno. Bajo ciertas condiciones, sin embargo, los estrógenos no tienen ningún efecto o incluso pueden perjudicar el rendimiento en las ratas.

En el estudio Pletzer, las mujeres que usan anticonceptivos hormonales mostraron un mayor volumen de materia gris en la corteza prefrontal, las circunvoluciones pre y poscentral, las del parahipocampo y la fusiforme y las regiones temporales, en comparación con las mujeres en su ciclo natural. El cerebro funciona como una colmena neural; el buen funcionamiento coordinado de los grupos de neuronas es importante para lograr con éxito una variedad de tareas mentales, incluido el procesamiento sensorial y la coordinación motora necesaria para algo tan simple como coger una taza de café caliente, sin escaldarse uno mismo. Una vez más, no sabemos si este aumento de materia gris se traduce en en un desempeño mejor o peor, pero es probable que tenga algo que ver.

Aunque los datos Pletzer son sugestivos, hay otras cuestiones metodológicas y de interpretación que valen la pena considerar. Por ejemplo, los autores no examinaron los niveles de hormonas circulantes en los sujetos masculinos y femeninos (por ejemplo, la testosterona o el estrógeno, respectivamente). Y tales datos han sido útiles para determinar el momento de los efectos estructurales neuronales.

Por otra parte, no fueron examinados los tipos de anticonceptivos hormonales, agrupándolos todos en un vago "anticonceptivos hormonales". Hay un alto nivel diferencial y de variabilidad en los niveles de estrógeno y progesterona en las distintas pastillas anticonceptivas.

El equipo de Pletzer, a pesar de que muestra alteraciones neuroanatómicas significativas, no llevó a cabo pruebas de comportamiento o cognitivas en los sujetos, lo que podría haber ayudado a explicar el significado o las consecuencias funcionales de los cambios. La comparación de otros trabajos publicados con el estudio Pletzer nos permite hacer unas inferencias, pero en el mejor de los casos, éstas son especulativas, dado los detalles únicos de la investigación actual. Hay diferencias notorias en la estructura cerebral que son atribuibles a las fluctuaciones cíclicas de las hormonas naturales, y que parecen deberse a las concentraciones no naturales de las hormonas sintéticas. Pero ya que los autores no hicieron las pruebas cognitivas a los sujetos, sólo podemos especular sobre los efectos de su comportamiento.

Por último, las pastillas anticonceptivas, también mantienen bajo el nivel de hormonas. Por lo tanto, hay dos eventos simultáneos, cada uno con sus datos, que confunden: los efectos hormonales de las píldoras en sí mismas, y la disminución de las hormonas normales, y ambos pueden producir los efectos estructurales. Así que, la diferencia real hormonal que informa de las diferencias estructurales sigue estando poco clara.

No obstante, en general, los datos Pletzer ponen de manifiesto algunos efectos sorprendentes de las hormonas anticonceptivas orales. Hay fluctuaciones hormonales naturales que son consecuencia de las oscilaciones del ciclo menstrual, y que tienen efectos orgánicos por sí mismas, pero estos han sido parte de la vida de las féminas desde tiempos inmemoriales. Ahora, estamos superponiendo en este sustrato sensible, un cóctel de hormonas esteroides con el potencial de marcar el cerebro de forma muy notable.

La posibilidad de que una forma aceptada de anticoncepción química tenga la capacidad de alterar la estructura gruesa del cerebro humano es una causa de preocupación, aunque los cambios parecen benignos, por el momento. En cualquier caso, las mujeres necesitan tener toda la información médica y neurobiológica, a la hora de tomar sus decisiones personales sobre los anticonceptivos. Igual que con el resto de cosas en la vida, hay costos y beneficios. Los beneficios están bien establecidos, los costos, sin embargo, siguen saliendo a la luz.

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Editor del blog Pedro Donaire

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