31/07/2009
Cualquier ávido lector conoce el poder de un libro para transportarle a otro mundo, ya sea la tierra de los magos de "Harry Potter" o las intrigas de lo último libro de John Grisham.
Parte de la razón por la que nos perdemos en estos mundos imaginarios puede ser debido a que nuestro cerebro simula, con gran eficacia, los acontecimientos del libro, de la misma manera que se procesan los sucesos del mundo real, según sugiere un nuevo estudio.Este nuevo estudio sale en la revista Psychological Science, de 21 de julio, y se basa en trabajos anteriores, que vinculan la forma en que nuestro cerebro procesa las imágenes y las palabras escritas tal y como procesa las acciones que realizamos nosotros mismos en la vida real.
El examinar estos vínculos podría aclarar el por qué algunas personas disfrutan de la lectura más que otras, y cómo nuestras habilidades de lectura cambian con el tiempo. En esencia, algunas personas pueden pintar una imagen mental más vívida de la prosa escrita que otras.
El procesamiento cerebral
Anteriormente supervisaban la forma en que el cerebro procesaba los vídeos, las palabras escritas, las imágenes y otros estímulos, comparándolos con la forma en que se procesaban experiencias de primera mano. Ahora, estos estudios han demostrado que el cerebro procesa los dos tipos de estímulos de manera similar.
Por ejemplo, la lectura de simples verbos como "correr" o "patear", activa algunas de las mismas regiones del cerebro que se activan cuando en la realidad vas corriendo o pateas una pelota.
Pero la lectura una sola palabra no es lo mismo que larga y contínua lectura. Jeffrey Zacks y sus colegas, de la Universidad de Washington en St. Louis, comenzaron por ver si se mantenía el mismo patrón cerebral durante la lectura continua, vigilando los procesos de los participantes en el estudio, con imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI).
Los 28 participantes del estudio (20 mujeres y 8 hombres), tardaron alrededor de unos 10 minutos de lectura en cuatro relatos, cada uno de ellos de menos de 1.500 palabras, tomadas del libro "One Boy's Day". Las palabras del libro estaban sobre-iluminadas en una pantalla que los participantes podían leer en un espejo delante de sus rostros.
El libro es de lectura de un niño en edad escolar durante un día normal, y fue creado por psicólogos como herramienta de investigación. Los pasajes que se utilizaron en este estudio son una simple descripción de las actividades cotidianas que los participantes podían relacionar y procesar fácilmente.
El libro "evita algunas de las técnicas novelísticas que lo harían un poco más difícil de generalizar para una comprensión de la vida real", apuntaba Zacks, como saltos a través del tiempo o largos monólogos internos.
La activación cerebral
Los investigadores codificaron los cuatro relatos en seis tipos de cambios "que la gente podría ser monitoreada cuando obtuvese la comprensión", cambios que ellos mismos notificaban de su vida cotidiana y, posiblemente, en la lectura, dijo Zacks. Estos cambios incluían: cambios espaciales (cuando se cambiaba de ubicación), cambios de objeto (cuando un personaje tomaba un balón, por ejemplo), cambios de carácter, cambios de causalidad (cuando se produce una actividad que no directamentebcausada por la actividad en una cláusula anterior), y cambios de meta (cuando un personaje empieza una acción con un nuevo objetivo).El seguimiento de estos cambios al medio ambiente es adaptativo, ya que probablemente ayudó a nuestros antepasados a predecir lo que podía suceder: calcular la proximidad de una presa con un dardo o lo que podía hacer un depredador. Del mismo modo, hoy nos ayuda a predecir lo siguiente por suceder en un historia.
Esencialmente, Zacks y su equipo, están tratando de dilucidar cómo analiza el lector, en un texto en curso, los eventos más significativos.
Después de que los participantes hubieran leído los pasajes, se les preguntaba si reconocían cuándo estos cambios se produjeron en el texto. Luego analizando los datos del fMRI se comprobaba si la actividad cerebral en las áreas clave se ajustaba a los cambios: lo hizo.
"Resulta que hay áreas focales que participan selectivamente en cada uno de estos procesos," señaló Zacks.
Los datos no muestraban exactamente la misma especificidad que los estudios donde los participantes leían una sola palabra. Por ejemplo, el leer la frase "elevar el brazo derecho" podía activar la zona del cerebro que controla dicha acción, mientras que leyendo esa frase en el contexto de un largo pasaje sólo mostrba la activación en la áreas generales de control motor de las zonas del cerebro.
A Zacks le gusta pensar que los resultados muestran coincidencias más específicas "que les lleva a generalizar en la lectura continua", están probando más ensayos y recopilando datos, dijo.
Diferencias individuales
La comprensión de cómo nuestros cerebros procesan los acontecimientos y los cambios mientras leen, puede ayudarnos a entender algunas de las diferencias individuales en la lectura, por ejemplo, por qué algunas personas son absorbidos por las historias más que otros.
Mientras que algunos lectores pueden realmente imaginar lo que leen, otros no.
Hay lectores competentes que dicen 'No tengo imágenes en mi cabeza cuando leo'.
En estudios adicionales se podría ver si realmente existe una diferencia entre cómo los cerebros procesan las palabras y frases que leen.
"Puede darse el caso de que algunas personas hacen esto más que otros", apuntó Zacks.
En otros estudio, Zacks espera también desenredar cómo cambian estos procesos cerebrales a lo largo de la vida, y cómo puede verse afectado por enfermedades como la demencia relacionada con la edad y otros cambios, de tipo neurofisiológicos.
El presente estudio fue financiado en parte por el Instituto Nacional de Salud Mental y la Asociación Americana de Psicología.
- Publicado en LiveScience, el 28/07/09 por Andrea Thompson
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seria interesante saber cómo es la diferencia de los procesos mentales que se llevan a cabo cuando una persona lee "patear el balón hacia la porteria" y cuando la misma persona ve una imagen de un jugador haciendo justo esa actividad, para determinar si en efecto la lectura estimula más el cerebro que solo ver imágenes.
ResponderSuprimirEl poder de la imagen, y más si va acompañada de sonido, que suele ser lo habitual, es innegable; pero si te ha pasado alguna vez, cuando estás leyendo algo que realmente te apasiona, se canaliza de una forma genuina en tu mente, y el placer que proporciona es brutal.
ResponderSuprimirEn un mundo tan materialista y sexualizado como el que vivimos el placer de la lectura es una alternativa a tener en cuenta.
Por cierto, en el caso que comentas dependerá de qué deporte sea el que te guste ...:-)