Nueva teoría sobre la extinción masiva más grande de la Historia de la Tierra
31/03/2009
¿Fueron los gases volátiles halogenados de los grandes lagos de sal, al final de la Edad Pérmica, los que condujeron a una extinción masiva de las especies?
La mayor extinción masiva en la historia de la tierra podría haber sido desencadenada por los lagos de sal gigantes, cuyas emisiones de gases halogenados cambiaron la composición de la atmósfera de manera tan dramática que la vegetación fue irreversiblemente dañada. Al menos eso es lo que un equipo internacional de científicos han reportado, en la edición más reciente de las "Actas de la Academia de Ciencias de Rusia". En la frontera entre el Pérmico y el Triásico, hace 250 millones de años, el 90 por ciento de las especies animales y vegetales de la tierra se extinguieron. Anteriormente se pensó que las causas de ello fueron las erupciones volcánicas, los impactos de asteroides, o el hidrato de metano. Esta nueva teoría se basa en una comparación con la actual bioquímica de los procesos químicos y atmosféricos. "Nuestros cálculos muestran que los contaminantes transportados por el aire de los lagos de sal gigantes, como el Mar de Zechstein, pudo haber tenido efectos catastróficos en ese momento", explicaba el Dr. Ludwig Weißflog, del Centro Helmholtz de Investigación Medioambiental (UFZ). Las previsiones, consideran un aumento de la superficie de los desiertos y de los lagos de sal debido al cambio climático. Por esta razón, los investigadores esperan que los efectos de estos gases halogenados puedan aumentar igualmente.El equipo de investigadores de Rusia, Alemania, Austria, Sudáfrica y Alemania investigó si un proceso que tuvo lugar en los primeros tiempos de la tierra podría haber llevado a extinciones globales en masa, sobre todo al final del Pérmico. El punto de partida de esta teoría es el descubrimiento en el sur de Rusia y Sudáfrica, de unos procesos microbianos que actualmente producen de manera natural los lagos de sal, emitiendo halocarburos muy volátiles, como el cloroformo, tricloroeteno y el tetracloroetano. Ellos transcriben estas conclusiones al Mar de Zechstein, que hace unos 250 millones de años en el período Pérmico, se ubicaba en lo que hoy día es Europa Central. El Mar de Zechstein, con una superficie total de 600.000 km2, era casi tan grande como Francia en la actualidad. La hipersalinidad del bajo mar estuvo expuesto a su vez a un clima desértico, predominantemente continental, y a una intensa radiación solar, como los mares salinos de hoy. "Por consiguiente, suponemos que el clima y las condiciones geo-químicas y microbianas en toda la zona del Mar de Zechstein fueron comparables con la de los mares de sal que investigamos en la actualidad", señalaba Weißflog.
En la publicación actual, los autores explican las similitudes entre los procesos complejos de emisiones del ciclo de CO2 en el período Pérmico, así como entre el calentamiento global a partir de ese momento hasta la actualidad. Basado en cáculos comparables de las emisiones de gases halogenados a la atmósfera actualmente de los mares de sal del sur de Rusia, los científicos calculan que, desde el Mar de Zechstein se ha vertido a la atmósfera una tasa anual de VHC de al menos 1,3 millones de toneladas de tricloroeteno, 1.3 millones de toneladas de tetracloroetano, 1,1 millones de toneladas de cloroformo, así como cabe suponer unas 0,050 millones de toneladas de metilcloroformo. En comparación, la tasa global de emisiones industriales de tricloroeteno y tetracloroetano ascienden a sólo un 20 por ciento respectivamente, y sólo un 5 por ciento de las emisiones de cloroformo, de la calculada para el Mar de Zechstein Mar por los científicos. Por cierto, la producción industrial de metilcloroformo, que merma la capa de ozono, está prohibido desde 1987 según la regulación del Protocolo de Montreal."Usando especies de plantas de estepa, pudimos demostrar que los gases halogenados contribuyen a una aceleración de la desertificación: La combinación de estrés inducido por la sequedad y la acumulación de estrés químicode los hidrocarburos halogenados daña desproporcionadamente, desestabiliza las plantas y acelera el proceso de erosión", explicó el Dr. Karsten Kotte de la Universidad de Heidelberg.
Basándose en estos hallazgos, los investigadores formularon su nueva hipótesis: Al final del período Pérmico, las emisiones de los gases halogenados del Mar de Zechstein y de otros mares de sal, fueron responsables de una compleja cadena de acontecimientos que llevó a la extinción masiva más grande de la historia de la Tierra, en la que el 90 por ciento de las especies animales y vegetales que había en ese momento se extinguieron.
Según las previsiones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el aumento de la aridez y de las temperaturas, debido al cambio climático, acelerarán también la desertificación, aumentando con ello, el número y la superficie de los mares, lagunas y pantanos de sal. Por otra parte, la continuidad de esta situación, llevará a un incremento de los gases halogenados formados naturalmente. Los efectos fitotóxicos de estas sustancias se intensifican cuando se combinan con otros contaminantes atmosféricos y, al mismo tiempo, aumente la sequedad y se potencie las consecuencias ecotoxicológicas del cambio climático.
La nueva teoría podría ser como una pieza del puzzle, que contribuye a resolver el rompecabezas de la extinción masiva más grande de la historia de la tierra. "La cuestión de si los gases halogenados de los lagos gigantes de sal eran solos responsables de ella o si se trataba de una combinación de varios factores, junto con las erupciones volcánicas, el impacto de asteroides, o el hidrato de metano, son preguntas que por ahora siguen sin respuesta," dijo Ludwig Weißflog. Lo que es una realidad, sin embargo, es que los efectos de los mares de sal han sido previamente subestimados. En su publicación, los investigadores que trabajan con el Dr. Ludwig Weißflog del UFZ Kotte y el Dr. Karsten de la Universidad de Heidelberg pretende demostrar que los últimos lagos de sal y desiertos de sal del sureste de Europa, Oriente Medio, Australia, África y América puede que no sean sólo influencias del desarrollo regional, sino también del clima mundial. Los nuevos hallazgos sobre los efectos de estos gases halogenados son importantes para una revisión de los modelos climáticos, que constituyen la base de los pronósticos del clima.
Imagen 1: En la foto aérea actual, un lago salado en su entorno natural del sur de Rusia. Foto: El Dr. Ludwig Weißflog / UFZ Imagen 2: Lago salado en Namibia. Foto: Dr. Karsten Kotte / Universität Heidelberg
Publicado en Centro Helmholtz de Investigación Medioambiental (UFZ), Dr. Ludwig Weißflog
- Vía AlfhaGalileo.
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