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Las simulaciones mentales que construimos cuando leemos un buen libro

31/01/2009
Un nuevo estudio de imágenes cerebrales arroja una luz sobre lo que significa "perderse" en un buen libro. Sugiere que los lectores crean intensas simulaciones mentales de los sonidos, imágenes, sabores y movimientos descritos en un texto narrativo, de la misma manera que cuando se activan regiones cerebrales para procesar experiencias similares en la vida real. El cerebro procesa las historias leídas como si se tratasen de situaciones de la vida real.

"Los psicólogos y neurocientíficos están cada vez más próximos a concluir que cuando leemos una historia, y realmente la entendemos, creamos una simulación mental de los hechos descritos por la historia", dice Jeffrey M. Zacks, co-autor y director del estudio del Dynamic Cognition Laboratory, en la Universidad de Washington, en St. Louis.

El estudio, de próxima publicación en la revista Psychological Science, forma parte de la serie de estudios en que Zacks y sus colegas utilizan las imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI), para realizar un seguimiento en tiempo real de la actividad cerebral de los participantes en el proceso de leer palabras y pequeñas historias.

Nicole Speer, autor principal, dice que los resultados demuestran que la lectura no es un ejercicio pasivo. Al contrario, los lectores mentalmente simulan cada nueva situación que encuentran en la narración. Los detalles sobre las acciones y sensaciones recogidas del texto se integran con el conocimiento personal de experiencias pasadas. Estos datos se vuelven a recorrer mediante simulaciones mentales, utilizando regiones del cerebro que reflejan de cerca los elementos involucrados cuando las personas realizan, imaginan u observan actividades similares del mundo real.

"Estos resultados sugieren que los lectores usan las percepciones y las representaciones en el proceso de comprender la actividad narrada, y estas representaciones se actualizan dinámicamente en los puntos en los que los aspectos relevantes de la situación están cambiando", explicaba Speer, ahora investigador asociado con la Western Interstate Commission for Higher Education (WICHE), del Programa de Salud Mental en el Condado de Boulder, Colorado. "Los lectores entienden una historia, al simular los acontecimientos de ese mundo narrativo, y lo actualizan conforme las características de ese mundo van cambiando".

Además de Zacks, profesor de psicología en Artes y Ciencias y en radiología, en la Escuela de Medicina de WUSTL, otros autores de este estudio son Jeremy R. Reynolds, profesor de psicología en la Universidad de Denver, Colorado, y Khena M. Swallow, post-doctorada en psicología en la Universidad de Minnesota. Todos ellos se graduaron en el programa de doctorado en psicología de WUSTL en los últimos años.

La lectura, una de las más importantes habilidades humanas que pueden adquirirse, ha sido difícil de estudiar mediante el fMRI, porque rara vez los investigadores tienen acceso a costosos equipos de escaneado durante largos períodos de tiempo. La lectura de pasajes largos de texto también plantea problemas, porque los participantes deben permanecer muy quietos durante las exploraciones para ser eficaz. En un esfuerzo por reducir al mínimo los movimientos oculares, los participantes se inmovilizan en el dispositivo de escaneo del cerebro, y los textos se presentan palabra por palabra en una pantalla de ordenador adyacente.

En una investigación anterior se demostró, que cuando la gente lee palabras aisladas o frases que impliquen un contenido visual vívido, la actividad cerebral, sensorial y motora de las regiones del cerebro específicamente relacionadas con tales contenidos incrementan. Pero este resultado puede no ser el típico de una lectura normal, ya que en los estudios anteriores no había una historia que entender, y los participantes a veces tuvieron que hacer un juicio explícito sobre cada palabra o frase.
En este estudio, Speer y sus colegas utilizaron el fMRI para buscar pruebas de simulación mental durante la lectura de extensas historias. Cada participante lee cuatro historias de al menos 1.500 palabras, extraídas de un simple libro de los años cuarenta sobre las actividades diarias de un niño. A los participantes se les mostraron pasajes de texto en una pantalla de ordenador, que mostraba una palabra cada vez. La lectura de cuatro historias les llevó a la mayoría de los participantes unos 40 minutos.

Se codificaron con cuidado dichas historias, de tal manera que se sabía cuando las características importantes de cada historia estaba cambiando. Las características se elegieron basándose en estudios previos de lectura de la narrativa, y se conocía la importancia de su comprensión. Los investigadores partían de la hipótesis de que algunas regiones del cerebro se incrementarían en función de los diferentes cambios, pero que otras regiones del cerebro se activarían selectivamente por una sola característica que cambiara. Y esto fue lo que se encontró.

Por ejemplo, los cambios en los objetos interactúan como una característica (por ejemplo, "un cable de la luz tirado") se asociaron con un aumento en la región de los lóbulos frontales, que se sabe importantes para comprender el control de movimientos. Los cambios en la característica de una localización (por ejemplo, "pasó por la puerta de la cocina"), se asociaron con incrementos en las regiones de los lóbulos temporales, que se activan selectivamente cuando la gente ve imágenes de escenas espaciales.

En general, los datos apoyaron la opinión de que los lectores construían simulaciones mentales de los acontecimientos durante la lectura de las historias.

En el estudio anterior, los investigadores planteaban las lecturas dividiendo las historias en acontecimientos significativos después de una lectura en el escáner de resonancia magnética. Entonces se preguntaban qué partes del cerebro aumentaban su actividad en los eventos relevantes. Los resultados de esta simulación mental, se alinean notablemente con esas regiones. Esto sugiere que los lectores construyen una simulación mental a medida que leen, y dividen la simulación en eventos significativos cuando las características importantes cambian.

Publicado en redOrbit, el 29/01/09
Referencias: - Washington University in St. Louis - Psychological Science . - Explicación de la imagen de abajo: Un gráfico, con códigos de color, que describe los cambios en la activación cerebral durante la lectura de una breve narración. Crédito: RedOrbit.
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Publicado, bajo licencia Creative Commons, por Pedro Donaire el 1/31/2009 12:40:00 PM. Archivado en la/s categoría/s de , , . Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a través de RSS 2.0. Si quieres, puedes dejar tu comentario.

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