Divulgación científica y humanística

El lenguaje no es innato ni es un instinto

Referencia: NewScientist.com ,
por Alun Anderson, 20 de octubre 2014

¿La manera en que pensamos sobre el lenguaje lo sitúa en la cúspide de una revolución? Después de leer “El mito del Lenguaje”, ciertamente parece que un gran cambio ya está en marcha, capaz de abrir la mente de la gente liberando nuevas formas de pensar sobre el lenguaje.

Vyvyan Evans "The Language Myth:
Why language is not an instinct"
(El mito del lenguaje: Por qué el lenguaje
no es un instinto)
Publicado por: Cambridge University Press
Salí emocionado. Me pareció que las palabras ya no son tantas cosas, que pueden estar limitadas por la definición del diccionario, pero son enciclopédicas, y que apuntan a conjuntos de conceptos. Existe la noción intrigante de que el lenguaje siempre será menos rico que nuestras ideas y siempre habrá cosas que no podremos expresar. Y existe una creciente evidencia de que las palabras tienen sus raíces en conceptos construidos por la experiencia corporal de nuestra vida en el mundo.

El autor, Vyvyan Evans, es profesor de lingüística en la Universidad de Bangor, Reino Unido, y su propósito principal no es tanto un mapa de esta revolución (que llega como secuela), sino de prepararse para ella porque barrerá las viejas ideas. El libro está seguro de agitar una tormenta, ya que en su punto de mira están las ideas clave de algunos de los grandes pensadores del mundo, incluyendo a los filósofos Noam Chomsky y Jerry Fodor .

Las ideas sobre el lenguaje que han entrado en la conciencia pública tienen más de mito que de realidad, argumenta Evans. Los bestsellers de Steven Pinker, el profesor de la Universidad de Harvard, que popularizó a Chomksy con su libro “The Language Instinct, How the Mind Works and The Stuff of Thought”, son en particular, objetivo de su crítica. "La ciencia ha avanzado", escribe Evans. "Y arrasa con todo, y Pinker está muy equivocado, tanto sobre el lenguaje como sobre otras cosas ..."

El punto de vista común de la "lengua como instinto" es el mito que Evans quiere destruir e intenta hacerlo con gran brío. El mito proviene de la manera en como los niños aprenden los idiomas sin esfuerzo, con sólo escuchar a los adultos a su alrededor y sin tener en cuenta de manera explícita las reglas gramaticales que los rigen.

Este "milagro" de aprendizaje espontáneo llevó a Chomsky argumentar que la gramática se almacena en algún módulo de la mente, un "dispositivo de adquisición del lenguaje", en espera de ser activado, etapa por etapa, cuando un niño se enfrenta con el revoltijo de la lengua. Y las reglas detrás de ese lenguaje están construidas en nuestros genes.

Esta gramática innata no es la gramática de un libro de texto, sino una gramática universal, capaz de generar las reglas de cualquiera de los 7.000 idiomas, más o menos, a los que un niño puede estar expuesto, por muy diferentes que parezcan. En “The Language Instinct”, Pinker coloca de esta forma, "una gramática universal, que no puede reducirse a la historia o a la cognición, donde subyace el instinto del lenguaje humano". La búsqueda de esta gramática universal ha mantenido ocupados a los lingüistas durante medio siglo.

Es posible que hayan estado persiguiendo un espejismo. Evans reúne una impresionante evidencia empírica para desmontar las diferentes facetas del "mito de la lengua instinto". Una crítica fundamental es que cuantas más lenguas se estudian, tanto más evidente se hace su diversidad y  menos probable una gramática universal subyacente.


En una vista rápida, Evans cuenta historias de lenguas con un orden de palabras completamente aleatorio, incluyendo el Jiwarli y el Thalanyji de Australia. Luego está la lengua Inuktitut de los Inuit, que construye oraciones con prefijos y sufijos para crear palabras gigantes como tawakiqutiqarpiit, que más o menos significa, "¿vendes tabaco?" Y existe una lengua nativa de Canadá, la Straits Salish, que parece no tener sustantivos ni verbos.

La idea de un lenguaje natural también resulta inestable, señala Evans, los estudiosos han visto ahora emerger lenguas entre las comunidades de personas sordas. El lenguaje de signos es tan rico gramaticalmente como el hablado, pero los nuevos no aparecen completamente formados tal como podríamos esperar si la gramática se presentara en nuestros genes. En su lugar, van ganando riqueza gramatical a lo largo de varias generaciones.

Ahora, además, tenemos estudios detallados sobre cómo los niños adquieren el lenguaje. Las frases gramaticales no aparecen en sus bocas en ciertas etapas del desarrollo, más bien van emergeiendo pequeños fragmentos conforme los niños van aprendiendo. Al principio, utilizan trozos de expresiones concretas que escuchan a menudo, sólo gradualmente van aprendiendo los patrones y una gramática plenamente capacitada. Así pues, las gramáticas emergen del uso, y la visión de una "lengua-como-instinto", afirma Evans, debería sustituirse por la de "lengua-como-uso".

La visión "innata" también se encuentra con un problema filosófico profundo. Si las reglas del lenguaje se construyen en nuestros genes, ¿cómo es que las oraciones significan algo? ¿Cómo se conectan a nuestros pensamientos, conceptos y con el mundo exterior?

Una solución al lenguaje como instinto es que haya un lenguaje interno del pensamiento llamado "mentalés". En “The Language Instinct”, Pinker explica: "Conocer una lengua, entonces, es saber cómo traducir mentalés en cadenas de palabras". Pero los filósofos se quedan discutiendo esa misma cuestión: ¿cómo los mentalés llegan a tener significado?

Aquí es donde Evans pasa de demoler el viejo orden mundial a visualizar el nuevo. Él enraiza la lengua en las cosas que hacemos conforme vivimos, criaturas en movimiento. Tomemos la tarea de martillar un clavo. Como es de esperar, una parte de nuestra corteza motora entrará en acción a medida que trabajamos. La sorpresa viene cuando se utiliza o escucha una expresión como "martilleó un clavo", entonces, se ilumina la misma parte del cerebro que cuando vemos o estamos martilleando. Nuestros pensamientos no toman el lugar de un mentalés abstracto, sino que “toman cuerpo", surgiendo directamente en y desde la experiencia.

Este es el punto de partida. Evans traza cómo podemos conseguir pasar de estos conceptos básicos a otros mucho más abstractos, como el amor. Y va mostrando cuán diferente sería una gramática de "lengua-como-uso". Esperamos que "palabras" y "gramática", es decir, las reglas para combinar palabras, sean totalmente independientes, pero hay una sorpresa desde este nuevo punto de vista: no hay diferencia sistemática entre las palabras y las reglas.

Esperamos que tu primera reacción sea eso decir "¡Qué!" y la segunda sea obtener el libro, ya que, una y otra vez, te ofrecerá la emoción particular de cuestionarlo. Puede ser que esta nueva visión conduzca a una revolución en la lingüística, o que el imperio scontraataque con una fuerza abrumadora que todavía desconocemos. Pero estamos seguros de que Evans tiene un nuevo episodio, provisionalmente titulado “The Meaning Making Engine”, aún en producción.


 - Artículo original en NewScientist "Why language is neither an instinct nor innate"
- Imagen: Vyvyan Evans, sitio web http://www.vyvevans.net/ .
- Imagen 2. The Tower of Babel (Bruegel)
- Imagen 3. combinación de lenguas antiguas. Autor desconocido.
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Demostrado que la carga eléctrica se propaga a lo largo de nanocables microbianos

Referencia: EurekAlert.org .
contacto: Janet Lathrop, 19 octubre 2014

La afirmación del microbiólogo Derek Lovley y sus colegas, en la Universidad de Massachusetts Amherst, acerca de que el microbio Geobacter produce diminutos cables eléctricos, llamados nanocables microbianos, se ha visto envuelto en la controversia durante una década; pero un nuevo estudio colaborativo ofrece evidencias más fuertes que nunca que apoyan sus afirmaciones. 

Geobacter Pili. Demostrando que la carga eléctrica se propaga a lo largo de nanocables microbianos. Crédito: Universidad de Massachusetts Amherst .

Los físicos UMass Amherst que trabajan con Lovley y sus colegas informan en la edición actual de la revista Nature Nanotechnology que han utilizado una nueva técnica de imagen, la microscopía de fuerza electrostática (EFM), para resolver el debate biológico con la evidencia de la física, que en efecto,  demuestra que las cargas eléctricas se propagan a lo largo de nanocables microbianos tal como lo hacen por los nanotubos de carbono, un material hecho por el hombre de alta conductividad.

Los físicos Nikhil Malvankar y Sibel Ebru Yalcin, junto con el profesor de física Marcos Tuominen, confirmó el descubrimiento utilizando la EFM, una técnica que puede mostrar cómo los electrones se mueven a través de materiales. "Cuando inyectamos electrones en un punto de los nanocables microbianos, todo el filamento se iluminó conforme los electrones se propagaban a través de los nanocables", relataba Malvankar.

Yalcin, ahora en el Pacific Northwest National Lab, añade, "Esta es la misma respuesta que uno vería en un nanotubo de carbono u otros nanofilamentos sintéticos de alta conductividad. Incluso las densidades de carga son comparables. Esta es la primera vez que la EFM lo ha aplicado a las proteínas biológicas. Esto ofrece muchas oportunidades nuevas para la biología."

Lovley dice que la capacidad de la corriente eléctrica para fluir a través de nanocables microbianos tiene importantes implicaciones prácticas y medioambientales. "Las especies microbianas se comunican eléctricamente a través de estos cables, compartiendo la energía de importantes procesos, como la conversión de los desechos en gas metano. Los nanocables permiten que la Geobacter pueda vivir sobre el hierro y otros metales del suelo, cambiando significativamente la química del suelo y jugando un papel importante en la limpieza del medio ambiente. Los nanocables microbianos son también componentes clave en la capacidad de la Geobacter para producir electricidad, una novedosa capacidad que está siendo adaptada a fin de poder diseñar sensores microbianos y dispositivos informáticos biológicos."

Él mismo reconoce su escepticismo ante los nanocables de la Geobacter, las cuales son filamentos de proteínas que pueden conducir electrones como si de un alambre se tratara, un fenómeno conocido y parecido a la conductividad metálica. "El escepticismo es bueno en la ciencia, y te hace trabajar más duro para evaluar si lo que uno propone es la correcto", reseña Lovley. "Siempre es más fácil entender algo si lo puedes ver. A los doctores Malvankar y Yalcin se les ocurrió una manera de visualizar la susodicha propagación de la carga a lo largo de los nanocables, que es tan elegante que hasta un biólogo como yo puede comprender fácilmente el mecanismo."

Los biólogos ya saben desde hace años que en los materiales biológicos, los electrones se mueven normalmente a saltos entre peldaños bioquímicos separados que pueden contener electrones individuales. Pero los electrones de los nanocables microbianos están deslocalizados, no asociados con una sola molécula. Esto se conoce como una conductividad similar a la metálica, porque los electrones se conducen de manera similar a un cable de cobre.

Malvankar proporcionó la primera evidencia de este tipo de conductividad por parte de los nanocables microbianos, en los laboratorios Lovley y de Tuominen en 2011, quien decía, "la conductividad similar a la metálica de los nanocables microbianos, parecía claro que cambiaba según temperaturas diferentes o según el pH, pero aún había muchos escépticos, sobre todo entre los biólogos."

Para añadir más apoyo a su hipótesis, el laboratorio de Lovley alteró genéticamente la estructura de los nanocables, eliminando los aminoácidos aromáticos que proveen la necesaria deslocalización de los electrones para la conductividad similar a la metálica, ganando con ello a más escépticos. Pero la EFM proporciona la evidencia clave final, subraya Malvankar.

"Nuestra imagen muestra que las cargas fluyen a lo largo de los nanocables microbianos, aun siendo proteínas, e incluso en su estado nativo adjuntos a las células. Ver para creer. Poder visualizar la propagación de la carga en los nanocables a nivel molecular es bastante satisfactorio. Espero que esta técnica tenga un especial impacto futuro en las muchas áreas donde se cruzan la física y la biología", añadió.

"Este descubrimiento”, agrega Tuominen, “no sólo plantea un importante y nuevo principio en la biología, sino también en la ciencia de materiales. Los aminoácidos naturales, cuando se disponen correctamente, pueden propagar cargas similares a los conductores moleculares, como los nanotubos de carbono. Se abren interesantes oportunidades para la nanoelectrónica basada en proteínas que antes no era posible."

Los nanocables microbianos de Lovley y sus colegas son un potencial componente de la electrónica "verde", hecha con materiales reciclables, no tóxicos. También representan una nueva área en el creciente campo de la biología sintética, "ahora que entendemos mejor cómo funcionan los nanocables, y se ha demostrado que pueden ser manipulados genéticamente, parece posible diseñar 'microbios' eléctricos para una diversidad de aplicaciones."

Una aplicación que está siendo desarrollada en la actualidad es crear Geobacter en los sensores electrónicos a fin de detectar contaminantes ambientales. Otra es la creación de computadoras microbiológicas basadas en la Geobacter. Este trabajo ha sido financiado por la Office of Naval Research, the U.S. Department of Energy and the National Science Foundation.


- Fuente: Universidad de Massachusetts en Amherst .
- Imagen: Geobacter Pili. Demostrando que la carga eléctrica se propaga a lo largo de nanocables microbianos. Crédito: Universidad de Massachusetts Amherst .
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Ayudar a la desintoxicación de contaminantes

Referencia: EurekAlert.org .
Contacto: Morwenna Parrillas, 19 octubre 2014

Los científicos de la Universidad de Manchester esperan que un gran avance realizado en la investigación podría conducir a métodos más eficaces para desintoxicar contaminantes peligrosos como los PCB y las dioxinas. Este resultado es la culminación de 15 años de investigación y ha sido publicado en la revista Nature. En ésta se detalla cómo ciertos organismos consiguen reducir la toxicidad de los contaminantes. 


El equipo del Instituto de Biotecnología de Manchester investigaban cómo algunos organismos naturales logran bajar el nivel de toxicidad y acortar la vida útil de varios destacados contaminantes.

El profesor David Leys explica dicha investigación: "Ya sabemos que algunos de los contaminantes más tóxicos contienen átomos de halógeno y que la mayoría de los sistemas biológicos, simplemente no saben cómo hacer frente a tales moléculas. Sin embargo, hay algunos organismos que pueden eliminar estos átomos de halógeno. usando la vitamina B12. Nuestra investigación ha identificado que utilizan la vitamina B12 de manera muy diferente a como actualmente lo comprendemos."

Y continúa: "Pormenorizar la forma en que funciona este nuevo proceso de desintoxicación significa que ahora estamos en una mejor posición para replicarlo. Esperamos que, en última instancia, se puedan desarrollar nuevas vías para combatir algunas de las toxinas más grandes del mundo de forma más rápida y eficaz.".

Le ha llevado al profesor Leys 15 años de investigación llegar a este descubrimiento, que ha sido posible gracias a la beca por el Consejo Europeo de Investigación (CEI). La principal dificultad residía en crecimiento suficiente de los organismos naturales que hiciera estudiar cómo desintoxicaban los contaminantes. El equipo del MIB, finalmente, fueron capaces de obtener proteínas clave mediante la modificación genética de otros organismos de más rápido crecimiento. Luego utilizaron la cristalografía de rayos X para estudiar en 3D cómo conseguían deshacerse del halógeno.

La idea principal detrás de esta investigación ha sido buscar formas de combatir las docenas de moléculas muy dañinas que están liberadas en el medio ambiente. Muchas han sido expulsados directamente por los contaminantes o por la quema de residuos domésticos. A medida que la concentración de estas moléculas ha ido aumentando con el tiempo su presencia supone una mayor amenaza para el medio ambiente y la humanidad. Ya se han tomado algunas medidas para limitar esta producción de contaminantes, por ejemplo los PCB fueron prohibidos en Estados Unidos en la década de 1970 y en todo el mundo en 2001.

Señala el profesor Leys, "así como se lucha contra la toxicidad y la longevidad de los contaminantes también estamos seguros de que nuestros hallazgos pueden ayudar a desarrollar un método mejor para el cribado ambiental o de muestras de alimentos."


- Fuente, Universidad de Manchester .
- Imagen, Polución, combinación de imágenes.
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La ciencia económica y la pobreza del naturalismo

Referencia: El.Instituto.Independiente , 8 septiembre 2013
por David J. Theroux, traducido por Gabriel Gasave

- David J. Theroux es Fundador, Presidente y Director Ejecutivo de The Independent Institute y Editor de The Independent Review.
- El presente trabajo fue originalmente publicado en The Journal of Private Enterprise (Volumen 23, Número 2 - Primavera de 2008)

El “argumento de la razón” de C. S. Lewis

David J. Theroux
Muchas de las ciencias (incluida la economía), han estado dominadas por una visión naturalista del mundo que por lo general asume que el universo y la vida carecen de sentido y que la humanidad no es más que una versión más compleja y material de todo lo demás que existe en el mundo natural. El renombrado erudito y escritor C. S. Lewis ofrece un importante vínculo con la obra de economistas que han visto la adopción por parte de los académicos del positivismo y el cientificismo como contraria al desarrollo del conocimiento de la acción humana. Al examinar el naturalismo, Lewis muestra que los “hechos” materiales por sí solos no pueden ofrecer ninguna conclusión sin una base independiente para evaluar esos datos. Afirma que el análisis de cualquier mundo requiere de la existencia de científicos cuyos puntos de vista no estén determinados mecánicamente por el mundo que se encuentran estudiando. De este modo, Lewis comprende claramente que la razón, el libre albedrío y la elección individual no son ilusiones; son verdades intrínsecas y objetivas – presuposiciones no negociables - sobre las que descansan la indagación humana y la ciencia económica. Esta comprensión requiere de un dualismo teísta tanto de una realidad material como inmaterial, natural y sobrenatural, física y metafísica.

Clive Staples Lewis
I. Introducción

Durante muchos años, las ciencias naturales y sociales (incluida la economía) han estado dominadas por la visión naturalista del mundo de que el universo y la vida carecen de sentido y que la humanidad no es más que una versión más compleja de todo lo demás que existe en el mundo material. En otras palabras, un ser humano individual es nada más y nada menos que un sistema de procesos moleculares determinados por las leyes físicas. En este sistema, todos los esfuerzos e ideas humanas son el producto de un proceso causal mecanicista de fenómenos físicos.

Si bien posiblemente sea más conocido por su obra de ficción, el académico de las Universidades de Oxford y Cambridge C. S. Lewis también examina la visión naturalista del mundo y delinea el argumento de que los “hechos” materiales por sí solos no pueden ofrecer ninguna conclusión sin una base independiente para evaluar esos datos. Afirma que el análisis de cualquier mundo requiere de la existencia de científicos cuyos puntos de vista no estén ellos mismos mecánicamente determinados por el mundo que se encuentran examinando. Lewis exhibe el “argumento de la razón” de que el emprendimiento científico es imposible que exista si un punto de vista estrictamente naturalista de la ciencia fuese cierto. Sostiene que los esfuerzos para aplicar una teoría naturalista al conocimiento, incluida la ciencia económica, conducen a la negación de la validez del razonamiento y de la noción de verdad.

En este trabajo, sostengo que C. S. Lewis debería ser reconocido como alguien que efectuó una contribución importante a la comprensión de los fundamentos de las ciencias naturales y sociales, incluyendo la economía. Utilizando el análisis de Lewis como punto de partida, argumento que para que la razón, el libre albedrío, y la ciencia sean posibles, se requiere una visión del mundo basada en un teísmo dualista. Por otra parte, sostengo que es necesario adoptar ampliamente una perspectiva así antes de que todas las ciencias, incluyendo la economía, puedan ser establecidas. En el proceso, contrasto a la ciencia con el cientificismo; discuto cómo la ciencia surgió de la cosmovisión teísta cristiana, a diferencia de otras religiones; vinculo al pensamiento cristiano con el tema central del individualismo metodológico y el surgimiento de los movimientos intelectuales y sociales a favor de la libertad y la abolición de la esclavitud; examino cómo "el argumento de la razón” de Lewis refuta al naturalismo como contradictorio en sí mismo; expongo cómo el naturalismo falla en su abolición del yo; y, en el proceso, demuestro por qué el teísmo dualista es necesariamente cierto.

II. La ciencia versus el cientificismo

La cosmovisión naturalista (modernista, estructuralista) postula que toda la realidad es definida en términos del mundo natural o material, y que ningún mundo paralelo o extranatural o sobrenatural existe fuera de este mundo natural. Como señala Lewis,

[El] naturalista piensa que no existe nada más que la Naturaleza, la palabra Naturaleza significa para él simplemente “todo” o “el espectáculo total” o “cualquier cosa que exista”. . . . Lo que el naturalista cree es que el Hecho último, la cosa más allá de la cual no se puede llegar, es un vasto proceso en el espacio y el tiempo que marcha por su propia iniciativa. Dentro de este sistema total, cada evento particular. . . ocurre porque algún otro ha ocurrido antes; a la larga, porque el Evento total está ocurriendo. Cada cosa particular. . . es lo que es porque otras cosas son lo que son; y así, en último término, porque el sistema total es lo que es. Todas las cosas y todos los sucesos están tan completamente entrelazados que ninguno de ellos puede reclamar la más mínima independencia de “el espectáculo total”. Ninguno de ellos existe “por sí mismo” o “continua por su propia iniciativa”, excepto en el sentido de que muestra, en un particular lugar y tiempo, esta general “existencia propia” o “conducta propia” que corresponde a la “Naturaleza” (el gran acontecimiento entrelazado total) como un todo. (2001b, p.6-8, énfasis en el original)

Lewis señala a continuación el dilema determinista del naturalista sobre la existencia del libre albedrío individual, incluida la propia capacidad del naturalista para argumentar a favor del naturalismo o cualquier proposición: “Por lo tanto ningún naturalista consecuente cree en el libre albedrío; porque el libre albedrío significará que los seres humanos tienen el poder de efectuar acciones independientes, el poder de hacer otra cosa o más de lo que está implicado en la serie total de eventos. Y cualquier género de poder independiente capaz de originar sucesos es lo que niega el naturalista. La espontaneidad, la originalidad, la acción ‘por propia iniciativa’, son, según él, un privilegio reservado al 'espectáculo total’ que llama Naturaleza”. (2001b, p.8, énfasis en el original).

El naturalismo como credo es muy antiguo. Varios de los filósofos presocráticos (por ejemplo, Tales, Empédocles, Anaxágoras y Demócrito) fueron probablemente los primeros en proponer una primera versión del naturalismo. Platón, Parménides y Aristóteles desacreditaron a los naturalistas presocráticos, sin embargo, y no fue hasta mucho tiempo después que el credo naturalista resurgió en gran medida en los siglos XVIII y XIX, basado en la obra de David Hume, Auguste Comte, Henri de Saint-Simon, Friedrich Nietzsche, Karl Marx, Sigmund Freud, Charles Darwin, y otros (Markos, 2003, p.32). Con esta visión del mundo, Nietzsche propuso lógicamente que el hombre “está más allá del bien y del mal”, y el naturalista-conductista B. F. Skinner afirmó que el hombre está “más allá de la libertad y la dignidad”.

Por supuesto, uno puede objetar que Lewis generaliza de manera excesiva; algunos naturalistas no se consideran a sí mismos estrictos materialistas o fisicalistas. Y algunos naturalistas no-fisicalistas, como los budistas, afirman que la materia en sí misma en última instancia no es fundamental para la realidad, a la que siguen definiendo en su totalidad por el universo – una diferencia realmente sin una distinción. Todos los naturalistas, sin embargo, creen que el mundo natural en sí es todo lo que existe en la realidad, así que mi discusión se refiere a todas las versiones del naturalismo y examina las raíces de la ciencia, especialmente el estudio de la conducta humana, la razón, la mente, y los requisitos para la investigación humana racional.

A diferencia de los naturalistas, Lewis ofrece un eficaz marco para restablecer la necesidad esencial de una visión global del mundo antes que la ciencia pueda avanzar y tener algún significado. (1) Aunque formado en la filosofía y la literatura clásica y medieval antes que en la economía, ofrece un importante vínculo con el trabajo de los economistas de diversos sellos – los clásicos, los austriacos, los de la escuela de la Elección Pública (Public Choice) y los neoclásicos – que han visto de manera similar al abrazo del positivismo y el cientificismo como contrario al desarrollo del conocimiento de la acción humana. Al igual que Lewis, tales economistas pueden denominarse ontologistas sociales porque creen en una realidad objetiva, racional “tanto como un punto de partida lógico y como un criterio de validez” (Kauder, 1958, cit. en Rothbard, 1973, p.47). La definición de cientificismo de Murray Rothbard puede ser utilizada para resumir su punto de vista: “El cientificismo es la tentativa, profundamente anticientífica, de transferir en forma acrítica la metodología de las ciencias naturales al estudio de la acción humana. Si bien es cierto que la investigación de ambos campos requiere el uso de la razón - o sea, la identificación de la realidad mediante el entendimiento-, se hace fundamentalmente importante, y con justicia, no desdeñar el atributo decisivo de la acción humana, a saber, que el hombre es el único ser en la naturaleza que posee una conciencia racional”. (1960, 163).

(1). En economía y otros campos, esto no quiere decir que muchos estudiosos que pueden abrazar o ser indiferentes a las aseveraciones del naturalismo no estén de hecho generando importantes descubrimientos científicos, sino que lo están haciendo a pesar del naturalismo. Como se argumenta en este trabajo, la ciencia requiere de un marco no naturalista para el análisis racional a fin de proceder y tener algún significado.

Al discutir el cientificismo, Lewis se basa en los escritos clásicos de Aristóteles, Platón, el apóstol Juan y Agustín, así como en el trabajo más contemporáneo de Tomás de Aquino y los escolásticos, Richard Hooker, Samuel Johnson, G. K. Chesterton, Owen Barfield, y otros. En particular, tanto la noción de “sentido común” (communis sensus) de Aquino como se describe en su Summa Theologica y el legado del teísmo racional que se encuentra en la tradición judía, islámica, cristiana y en ciertos escritores paganos – el sistema filosófico central de Occidente – tuvieron un fuerte efecto sobre Lewis. Para él, la cultura del “modernismo” no es sólo una aberración histórica del “sentido común”, sino una profunda amenaza a la búsqueda de la verdad, la bondad y la civilización misma.

La noción de Lewis de la racionalidad (sentido) común se basa en parte en la idea de que cada ser humano individual posee una comprensión intrínseca de un orden objetivo, universal, y jurídico natural de la verdad y la moral (la “ley natural”, o lo que Lewis llama “Tao”) (2) sobre la cual él o ella discierne, elige, y actúa (2001a, p.18-19, p.83-101; véase también Lewis, 1952, 1970). Para Lewis, cada individuo responde a, y puede llegar a conocer y experimentar, esta realidad de la verdad, porque es un “conocimiento común”.

(2). El uso de Lewis del término “Tao” para describir la ley moral natural no tiene nada que ver con la filosofía naturalista del taoísmo.una y dos y tres.

Lewis es particularmente crítico de la moderna definición materialista del hombre como “parte de la naturaleza, en el mismo sentido que lo es una piedra, o un cactus, o un camello" (Bronowski, 1965, p.2). En respuesta a este punto de vista, Lewis señala no sólo que ninguna piedra, cactus, o camello posee razón, sino que afirmar que el hombre no es diferente implica negar la existencia de la humanidad misma y reducir de manera incoherente al hombre a una entidad mecánica – una aseveración que desafía todo el “sentido común”. Para subrayar el problema básico en el estricto punto de vista materialista, cita el biólogo marxista J. B. S. Haldane: “Si mis procesos mentales son totalmente determinados por el movimiento de los átomos en mi cerebro, no tengo razones para suponer que mis creencias son correctas… y por lo tanto, no tengo razones para suponer que mi cerebro está compuesto por átomos.” (Haldane, 2001, cit. en Lewis, 2001b, p.15).

Aunque algunos naturalistas no reduccionistas no se consideran a sí mismos como estrictos materialistas, Lewis sostiene que incluso el naturalismo no materialista fracasa. Como Victor Reppert caracteriza a este fracaso, los naturalistas deben explicar sus puntos de vista y luego aclarar sus explicaciones, lo que significa que tienen que razonar, y por lo tanto “la razón debe ser vista como una causa fundamental en el universo. . . una enorme concesión a posiciones como el teísmo, el idealismo y el panteísmo” (2003, p.51).

En La contrarrevolución de la ciencia (1952), F. A. Hayek analiza el cientificismo y se hace eco de Juan Bautista Say al distinguir entre la naturaleza cualitativa (subjetivista) de las ciencias sociales (el estudio de la acción humana) y la naturaleza cuantitativa (objetivista) de las ciencias naturales. De acuerdo con esta distinción, para entender los fenómenos sociales, hay que comenzar por reconocer que la acción humana se basa en elecciones subjetivas de los individuos, que luego producen resultados objetivos.

La acción humana es por lo tanto cualitativa: los individuos eligen y utilizan medios específicos para alcanzar fines. La verdadera ciencia se basa en este hecho, y su negación es una de las principales causas de muchas de las direcciones erróneas y muy perjudiciales en el debate público. En concordancia con las opiniones de C. S. Lewis, Rothbard destaca, “Si los hombres fueran semejantes a las piedras, si no fuesen seres que tienen propósitos y se esfuerzan por alcanzar fines, no habría economía, ni psicología, ni ética ni tecnología; no habría, pues, ciencias humanas” (1960, p.163).

Curiosamente, todos los naturalistas filosóficos se eximen a sí mismos de sus propias teorías, colocándose fuera del mundo natural, el cual afirman es el único que existe, y reconociendo implícitamente la ley aristotélica/tomista de la no-contradicción. Ellos creen que algún día van a tener una explicación física para la elección humana, pero debido a que ese mismo conocimiento estará luego determinado, ¿cómo van a conocer con certeza?

III. Ciencia y religión

Muchos naturalistas afirman que la ciencia es incompatible con la religión, pero la ciencia occidental se desarrolló a partir de la visión tomista del “sentido común” conforme la cual el universo es ordenada y racionalmente inteligible. Rodney Stark sostiene que la revolución científica no fue el resultado de una supuesta batalla de las “fuerzas seculares de la razón” de la Ilustración contra el “dogma religioso irracional” de la Edad Media, sino “la culminación de muchos siglos de progreso sistemático por parte de los escolásticos medievales, sostenido por esa singular invención cristiana del siglo doce, la universidad. No sólo la ciencia y la religión eran compatibles, eran inseparables – el surgimiento de la ciencia fue logrado por eruditos cristianos profundamente religiosos” (2005, p.12). (3)

(3). Para un estudio de la evolución de la economía por parte de los moralistas y filósofos escolásticos, véase Roover, 1976; Grice-Hutchinson, 1952, 1978, Moss, 1993; Rothbard, 1995, p.51-64, p.97-133; Chafuén, 2003.

Los conocimientos científicos estaban enraizados en una teología cristiana que se remontaba a los orígenes mismos de la Iglesia cristiana y fueron desarrollados en la obra de muchos escritores antiguos. Por ejemplo, Quinto Tertuliano del siglo II de nuestra era, dijo, “La razón es una cosa de Dios, si consideramos que no hay nada que Dios el Creador de todo no haya proporcionado, dispuesto, ordenado por la razón – no hay nada que Él no haya querido que debería ser manejado y comprendido por la razón” (On Repentence, cit. en Stark, 2005, p.7). Clemente de Alejandría en el siglo III, señaló: “No creo que vayamos a ser afirmados mediante la razón. Pues en verdad no es seguro confiar estas cosas a la fe desnuda sin razón, ya que seguramente la verdad no puede existir sin la razón” (citado en Lindberg and Numbers, 1986, p.27-28). En el siglo V, Agustín expresaba la visión convencional de la época: “¡Dios está muy lejos de odiar en nosotros esa facultad por la que nos creó superiores al resto de los animales! Él nos libre de pensar que nuestra fe nos incita a no aceptar ni buscar la razón, pues no podríamos ni aun creer si no tuviésemos almas racionales. . . . que la fe preceda a la razón en ciertos grandes puntos que no pueden comprenderse, debe ella misma preceder a la fe” (citado en Southern, 1970, p.49). En resumen, las enseñanzas cristianas tempranas destacaron la inherente facultad de la razón de los seres humanos como algo central para entender la realidad.

Stark señala además que la verdadera ciencia surgió sólo en la Europa cristiana (2005, p.13). Virtualmente la totalidad de los fundadores de los diversos campos de la ciencia eran teístas cristianos, incluyendo a Nicolás Copérnico, Johannes Kepler, Galileo Galilei, Robert Boyle, Isaac Newton, y Gregor Mendel. Tanto Lewis como el filósofo y matemático Alfred North Whitehead (1967) sostienen que la ciencia surgió solamente debido a que las creencias teístas cristianas de los científicos europeos medievales los llevaron a considerar que el universo es un ámbito sistemático de la realidad objetiva y que las creencias no cristianas obstaculizaban o impedían la ciencia.

Whitehead señala además que los puntos de vista politeístas, panteístas y monistas eran demasiado irracionales y apartados de la humanidad como para posibilitar la ciencia. En China, las religiones naturalistas como el confucianismo y el taoísmo sostenían esencias o ideas que eran impersonales y que no crearon ni cambiaron nada. Basándose en sus amplios estudios de la historia de la tecnología china, Joseph Needham coincide en que los chinos fallaron en desarrollar la ciencia debido a que sus puntos de vista religiosos naturalistas, los cuales no incluían ni una divinidad personal racional ni seres terrenales racionales, les impedían creer en las leyes naturales (1954, v.1, P.581). Ellos simplemente no creían que la ciencia importase o fuese posible.

El sistema politeísta de los antiguos griegos y romanos no incluía a un creador que no estuviese sujeto al mismo universo de ciclos continuos de progreso y declinación que afecta a los mortales. Según este sistema, los objetos inanimados eran seres vivos con fines y flaquezas personales y por ende no se encontraban sujetos estrictamente a las leyes físicas. Pensadores griegos importantes, incluidos Platón y Aristóteles, también rechazaban la idea de progreso. En efecto, Aristóteles creía que las mismas ideas acuden a los hombres sin fin (Stark, 2005, p.18-20). Michael Rea señala que “Parménides amenazaba llevar las ciencias naturales a un punto muerto, con sus poderosos argumentos a favor de la conclusión de que el mundo es inmutable, inmóvil, ingénito e indestructible. . . . [Y Platón] compartí[a] el punto de vista de Parménides de que las cosas más fundamentalmente reales en el mundo son invariables” (2002, p.23-24). Debido a estos puntos de vista, la ciencia fue incapaz de desarrollarse en los mundos griego y romano.

En el Islam, el mundo no fue creado y no funciona de acuerdo con principios racionales, el Corán enseña que el universo se encuentra gobernado por un Dios muy activo cuya pura voluntad continuamente mantiene las cosas a flote. Como señala Stark, aunque el judaísmo y el Islam abrazan a un Dios creador, por lo general hacen hincapié en un enfoque literal de la Escritura como la ley a seguir, no como la base para la investigación (2005, p.21, citado Farrar, 1994, p.199). Por el contrario, los eruditos cristianos como Agustín y Tomás de Aquino fueron capaces de aprender de la filosofía griega, pero al hacerlo también la cuestionaron y rechazaron sus elementos anticientíficos.

Los teólogos cristianos creían que mediante el uso de la razón, el hombre puede lograr una mayor comprensión de la voluntad de Dios (Stark, 2005, p.9). Esta comprensión cristiana de la razón, el libre albedrío, y la idea de progreso fue única en el mundo y dio a luz a un estudio científico en Occidente debido a “la entusiasta convicción de que el intelecto humano puede penetrar en los secretos de la naturaleza” (Stark, 2005, p. 16-17).

IV. El individualismo metodológico

Los audaces progresos en el pensamiento de los teólogos cristianos surgieron en parte de la revolucionaria idea del individualismo metodológico en el estudio de la acción humana, en el cual el individuo es considerado primordial. Todas las instituciones y cambios sociales son el resultado de acciones e interacciones individuales y todos los factores culturales y otros son puestos en práctica por individuos mientras piensan, deciden y actúan (véase Elster, 1989, p.13). Mientras que la mayor parte de las otras culturas y religiones antiguas veían a la sociedad humana en términos de la tribu, la polis, o el colectivo, el pensamiento cristiano se centró en el ciudadano, lo que de manera directa dio forma a la ulterior filosofía política europea (Stark, 2005, p.23).

Este enfoque produjo un cambio radical en un mundo en el cual, no obstante notables pero limitadas excepciones (véase Berman, 1983; Byock, 1988, Friedman, 1979 y Thompson, 2005, p.365-84), reinaban la esclavitud, los sacrificios humanos y un despotismo casi universal e implacable. En este mundo las personas eran tratadas como meros miembros de un grupo carente de derechos, a pesar de notables pero limitadas excepciones de descentralización política. Con el cristianismo, todas y cada una de las personas son un “hijo de Dios” o un objeto sagrado (res sacra homo) que posee libre albedrío y es responsable de las decisiones que él o ella toma. En esta tradición, Aquino señaló: “Un hombre puede también dirigir y gobernar sus propias acciones. Por lo tanto la criatura racional participa de la providencia divina no sólo siendo gobernada, sino también gobernando” (Suma Teológica, cit. En Stark, 2005, p.25). Del mismo modo, Agustín explicaba que “Sin ninguna engañosa representación de imágenes y fantasmas, estoy absolutamente seguro de que yo soy,. . . . [A propósito] de esas verdades no temo en absoluto ninguno de los argumentos de los Académicos: Pero, ¡cómo! ¿y si te engañases? Si me engañase, existo. Porque el que no existe no puede engañarse en nada; y por tanto, si me engaño, existo.”(La Ciudad de Dios, cit. en Stark, 2005, p.25-26).

Este argumento es consistente con la visión de Rothbard de la economía. Rothbard destaca cómo el cientificismo pretende negar la realidad de la elección individual a través de las analogías organicistas del holismo o colectivismo metodológico que “atribuyen conciencia a ‘conjuntos sociales’ que no existen al margen de las personas que lo integran”. Pero, “‘la [s]ociedad’, ‘el grupo’, ‘el público’', ‘la comunidad’, etc., no tienen valores ni persiguen fines”. "Al rechazar el colectivismo metodológico como engañoso, Rothbard concluye firmemente de este modo que “no existe un ‘bien público’, ‘bienestar social’, etc., por encima y más allá del bienestar y los bienes de los individuos” (1960, p.171-72).

Antes de la era cristiana, Marco Tulio Cicerón y otros discutieron el concepto del yo (individualismo) y el libre albedrío, pero no fue hasta que Jesús personalmente afirmó con palabras y hechos el concepto de la igualdad moral ante Dios y de la responsabilidad hacia Dios, y los teólogos cristianos hicieron luego de este concepto un elemento central de su doctrina, que los derechos de todos y cada unos de los individuos fueran defendidos y la esclavitud fuese condenada. Como lo explicó hacia el siglo III el teólogo cristiano L. Cecilio Firmiano Lactancio, “El segundo elemento de la justicia es la igualdad. Me refiero a esto. . . en el sentido de tratar a los demás como iguales. . . . Dios que le confiere el ser y la vida a los hombres desea que todos seamos iguales. . . . Dado que el valor humano es mensurado en términos espirituales no físicos, ignoramos nuestras diversas situaciones físicas: los esclavos no son esclavos para nosotros, sino que los tratamos y nos dirigimos a ellos como hermanos en el espíritu” (citado en Stark, 2005, p.71).

Posteriormente, con la caída del Imperio Romano, la oposición a la esclavitud prosperó (empezando en el año 324 con el Consejo Cristiano de Granges), y para el siglo VII los sacerdotes presionaban a los propietarios para que liberen a sus esclavos a fin de “asegurar su propia salvación” (Stark, 2005, p.29). En el siglo VIII, Carlomagno, rey de los francos y el líder del Sacro Imperio Romano, se opuso a la esclavitud. En el siglo XI, Wulfsen y Anselm hicieron campaña con éxito a favor de eliminar la esclavitud en la mayor parte de Europa. Durante la Edad Media, a pesar de la oposición de numerosos déspotas, el Vaticano emitió bulas papales en 1430, 1537 y 1639 condenando la esclavitud en otras partes en términos muy categóricos (Stark, 2005, p.200-201).

En el siglo XVI, numerosos clérigos cristianos lideraron la oposición a los abusos generalizados y la esclavitud de los nativos americanos por parte de los conquistadores castellanos tras la conquista española. Estos incluían al fraile español y obispo Bartolomé de Las Casas, autor de En defensa de los indios (1992, orig. Pub. Ca. 1552), que recibió su título de abogado en la Escuela de Salamanca. Las Casas mostró a los conquistadores en España y las Américas que su violencia y crueldad hacia los amerindios se encontraba en total oposición al legado de toda la escritura y enseñanza cristiana: “Nuestra religión cristiana es igual y se adapta a todas las naciones del mundo, y a todas igualmente recibe, y a ninguna quita su libertad ni sus señoríos, ni mete debajo de servidumbre, so color ni achaques de que son siervos a natura o libres” (citado en Liggio, 2000, p.2). Además, la bula Sublimis Deus de 1537 del Papa Pablo III afirmaba: “dichos Indios, y todas las gentes que en el futuro llegasen al conocimiento de los cristianos, aunque vivan fuera de la fe cristiana, pueden usar, poseer y gozar libre y lícitamente de su libertad y del dominio de sus propiedades. . . ni deberían en modo alguno ser reducidos a servidumbre” (citado en Liggio, 2000, p.3). Aunque la práctica no siempre estuvo a la altura del precepto, esta persistente oposición cristiana a la esclavitud sin embargo se extendió, lo que en última instancia se tradujo en la abolición de la esclavitud en toda América Latina, el Imperio Británico bajo el liderazgo del parlamentario cristiano William Wilberforce, y en los Estados Unidos a causa de la persistencia de la inspiración cristiana de William Lloyd Garrison y los abolicionistas.

V. La ciencia versus el naturalismo

Influenciado en gran medida por esta tradición cristiana, C. S. Lewis se encontraba así profundamente preocupado por el auge del cientificismo y su deshumanización de la humanidad. El naturalismo de A. J. Ayer personifica aquello a lo que Lewis se opone en sus libros filosóficos La abolición del hombre, Los milagros y Mero Cristianismo, y en sus novelas Esa horrible fuerza y El regreso del peregrino. Incluso Ayer, cuando se le preguntó si existían algunas deficiencias en su positivismo lógico, tuvo que admitir: “Supongo que el más importante de los defectos era que casi todo era falso” (citado en Aeschliman, 1983, p.60). En su obra, Ayer trató de refutar los fundamentos de la objetividad con su teoría del emotivismo, en la cual cuando una persona dice, “X es bueno”, solamente está diciendo, “Me gusta X”. Pero Lewis señala lo absurdo del argumento e incluso el propio Ayer aparentemente entendió que la afirmación de que todos los hechos son objetivos y todos los valores son subjetivos es en sí misma una conjetura. Si, según Ayer, solamente las “declaraciones objetivas” pueden tener validez, la teoría de Ayer también debe ser entonces simplemente un artículo de fe y por lo tanto falsa en virtud de que su opinión es en sí misma “no factual”.

Dicho subjetivismo y reduccionismo radical incoherentes son un objetivo de critica importante en la obra de Lewis tanto porque son inherentemente contradictorios con la filosofía racional, sobre la que descansa la ciencia, como porque despojan a la cultura humana de todo fundamento para oponerse a la barbarie y la destrucción de la propia sociedad civil. Lewis señala: "[T]an pronto como afrontamos el peldaño final de reducir nuestra propia especie al nivel de mera Naturaleza, todo el proceso se viene abajo. . . [S]i el hombre elige tratarse a sí mismo como materia prima, se convertirá en materia prima; no en materia prima a manipular por sí mismo, como con condolencia imagina, sino a manipular por la simple apetencia, es decir, [por] la mera Naturaleza, personalizada en sus deshumanizados Manipuladores”. (2001a, p.71, p.81). En resumen, Lewis demuestra no sólo que todas las proposiciones, incluyendo al naturalismo, dependen de principios filosóficos que son independientes del “espectáculo total” de la naturaleza, sino también que el teísmo racional es fundamental tanto para la ciencia como para la ética, exactamente como el “sentido común” de Aquino y los escolásticos afirmaba.

VI. La razón versus el naturalismo

El “argumento de la razón” de Lewis es el argumento de la inferencia racional, o, como lo define Reppert, "[e]l argumento. . .de que. . . la explicación básica para algunos eventos en el universo debe darse en los términos de la razón, no en los términos de la ciega operación de la naturaleza obedeciendo las leyes de la naturaleza” (2003, p.53). Algunos han argumentado que la existencia de proposiciones abstractas que carecen de propiedades temporales resuelve los problemas del naturalismo, pero si la física es un sistema cerrado, tales proposiciones no pueden existir de manera independiente y no pueden afectar al mundo sin una presencia espacio-temporal. Por lo tanto, tal afirmación es meramente un intento de volver a traer al ruedo alguna forma de dualismo esquizofrénico – en otras palabras, lo que el naturalista intenta eliminar de la existencia.

Como se señaló anteriormente, Lewis destaca que si el naturalismo es verdadero, entonces todo debe ser enteramente explicable en términos del “Sistema Total” de la naturaleza, y en todo caso, tal como las necesidades de la razón, requieren la independencia de la naturaleza, entonces el naturalismo está “en ruinas” (2001b, p.20). Al hacer esto, Lewis argumenta que para cualquier acto de la mente, existen dos formas de la palabra causal porque, o las conexiones que producen el pensamiento: la conexión “causa-efecto” y la conexión “antecedente-consecuente”. La declaración, “El abuelo está enfermo hoy porque comió langosta ayer”, es un ejemplo de la primera dado que proporciona la causa de la enfermedad del abuelo. La declaración, “El abuelo debe estar enfermo hoy porque aún no se ha levantado”, es un ejemplo de la segunda, ya que no se refiere a la causa de su enfermedad, sino a la evidencia de su condición de enfermo. Como destaca Lewis: “Una indica una conexión dinámica entre eventos o ‘estados de cosas’; y la otra, una relación lógica entre opiniones o afirmaciones” (2001a, p.22-23).

Aunque todo en la naturaleza está relacionado por la causa-efecto, las bases para la inferencia racional dependen de las conclusiones de las relaciones del antecedente-consecuente. Señala Lewis, sin embargo, que las consideraciones de los pensamientos de la causa-efecto son utilizadas en el naturalismo para tratar de demostrar la ausencia de cualquier relación antecedente-consecuente. Pero a fin de tener una inferencia racional, un individuo debe percibir una relación de antecedente-consecuente. “Si nuestra conclusión no es el consecuente lógico de un antecedente resulta de valor alguno y solo podría ser verdad por pura casualidad. Si no es el efecto de una causa, es de todo punto de vista imposible que ocurra. Parece, pues, que para que cualquier cadena de raciocinio tenga valor, estos dos sistemas de conexión tienen que aplicarse simultáneamente a las mismas series de actos de la mente” (Lewis, 2001, p.23-24). En otras palabras, el dualismo teísta es necesariamente cierto. Lewis pregunta entonces: “Pero aunque existan fundamentos, ¿cuál es exactamente su conexión con la realidad actual de mi opinión, considerada como un evento psicológico? Si es un fenómeno, debe ser causado. De hecho, deber ser simplemente un eslabón en una cadena causal que se extiende hacia atrás hasta el comienzo y hacia adelante hasta el fin de los tiempos. ¿Cómo puede tal insignificancia como la falta de fundamentos lógicos impedir que surja mi opinión o cómo puede la existencia de fundamentos impulsarla?” Su respuesta es “[m]i pensamiento puede causar otro no porque haya fundamento para él, sino porque veamos que lo hay” (2001a, p.24-25). Sin embargo, de acuerdo con Lewis y Reppert, este tipo de causalidad no es posible para el naturalismo porque, en contraste con los acontecimientos de la naturaleza que “están determinados por la posición previa de las partículas materiales, las leyes de la física, y (tal vez) un factor de oportunidad”, la inferencia racional es una conexión lógica no basada en ninguna ubicación espacio-temporal, y cualquier consideración de la relación entre razones y causas debe mostrar “el papel que la persuasión desempeña en nuestra economía cognitiva. La idea de estar siendo convencido por algo parece implicar que las razones están desempeñando un papel causal” (Reppert, 2003, p.67-69). Por otra parte, la exclusión explicativa es intrínseca incluso para el punto de vista naturalista, en la afirmación de que sólo las causalidades naturalistas pueden ser verdad. Los compromisos ontológicos de estas explicaciones deben ser examinados. Si la única clase de causalidad en dicho punto de vista es física, “no puede haber explicaciones causales que requieran compromisos ontológicos no materialistas” (Reppert, 2003, p.69).

Al analizar de modo crítico todas las variaciones del naturalismo, Alvin Plantinga (1993) también ha demostrado que la existencia de Dios es epistemológicamente básica, es decir que es racional creer en la existencia de Dios sin inferir que Dios existe a resultas de alguna otra creencia. Al igual que Lewis, sin embargo, Plantinga es también un racionalista crítico que sostiene poderosos y positivos argumentos a favor de que el teísmo también existe.

VII. El argumento de la razón

Victor Reppert desglosa “el argumento de la razón” de Lewis en seis argumentos: la intencionalidad, la verdad, la causalidad mental, la relevancia psicológica de las leyes lógicas, la unidad de la conciencia en la inferencia racional y la fiabilidad de nuestras facultades racionales. Analizo aquí sólo el argumento de la verdad. (4)

(4) Analizo los seis argumentos en un trabajo más largo en el cual se basa este artículo (Theroux, 2007).

Los materialistas eliminativos Paul Churchland y Patricia Churchland creen que si uno no puede identificar de manera precisa en el cerebro la ubicación real de una creencia, ella no existe. Ellos entienden, sin embargo, que la implicancia lógica de su punto de vista es negar la idea de la verdad misma. Según Paul Churchland, “Si alguna vez hemos de entender la dinámica de la actividad cognitiva, entonces, es posible que tengamos que volver a concebir nuestra unidad básica de conocimiento como algo más que la oración o la proposición, y volver a concebir su virtud como algo más que la verdad, [la cual], después de todo, no es más que el elemento central en un puñado de teorías descriptivas y normativas. . . y podemos esperar el progreso conceptual tanto aquí como en otras partes” (1990, p.150-51, cit. en Reppert, 2003, p.76). Desde un punto de vista estrictamente biológico, Patricia Churchland explica además que el sistema nervioso de cualquier organismo trabaja exclusivamente a fin de posicionar a las partes del cuerpo para mejorar las posibilidades de supervivencia (por ejemplo, alimentándose, huyendo, peleando, y reproduciéndose), pero en esa explicación la "[v]erdad, sea cual fuese, toma la retaguardia” (1987, p.548).

Para los Churchlands, nada en el cerebro puede ser verdadero o falso, bueno o malo, justo o injusto; y si esas ideas aparecen en las explicaciones del conocimiento, deberían ser descartadas inmediatamente. El resultado de esta línea de pensamiento es un relativismo epistémico que torna imposible a la razón y por ende a la propia ciencia. En el mismo acto de la presentación de sus puntos de vista, sin embargo, ellos en efecto se refutan a sí mismos. Por lo tanto, como Reppert declara, (1) si el naturalismo es cierto, entonces ningún estado de la persona puede ser verdadero o falso; (2) algunos estados de la persona pueden ser verdaderos o falsos (implicado por la existencia de la inferencia racional); y (3) por lo tanto, el naturalismo es falso (2003, p.77). Plantinga ha examinado en profundidad la fiabilidad (justificación) del razonamiento humano para ser cierto o no. En Warrant and Proper Function, confirma la conclusión dualista de Lewis de que “el naturalismo en la epistemología puede florecer solamente en el contexto del supernaturalismo en la metafísica” (1993, p.194).

VIII. El naturalismo y la abolición del yo

Los biólogos evolucionistas Richard Dawkins y Daniel Dennett admiten que una consideración estrictamente genética de la cognición no es suficiente, por lo que complementan su teoría con “memes”, las estructuras conceptuales y lingüísticas de la evolución cultural. No obstante, Dawkins señala que la teoría memética aún no puede explicar la conciencia y Dennett sostiene que no existe un único lugar en el cerebro en cual todo “se une” (véase Menuge, 2004, p.132). Uno de los principales problemas que enfrentan estos naturalistas es que, incluso con la teoría de los memes, no pueden explicar el proceso de coordinación del cerebro humano – la integración psicológica que se produce en el razonamiento teórico. Debido a que no pueden explicar la existencia de la mente individual, no han tenido por lo tanto más remedio que, increíblemente, negar la existencia del yo. Pero, de nuevo, como Lewis ha expuesto, afirmar que los individuos carecen de opiniones es presentar un pensamiento que solamente es posible teniendo una opinión. En resumen, la negación de los estados intencionales es incoherente.

En contraste con Dawkins y Dennett, el psicólogo funcionalista Jerry Fodor señala que “[n]adie tiene la más mínima idea de cómo algo material podría ser consciente. Nadie sabe incluso cómo sería tener la más mínima idea de cómo algo material podría ser consciente” (1992, p.5) El psicólogo cognitivo y filósofo Ned Block sostiene que “[n]osotros no tenemos concepción alguna de nuestra naturaleza física o funcional que nos permita comprender cómo se podría explicar nuestra experiencia subjetiva. . . . En el caso de la conciencia no tenemos nada de nada” (1994, p.221). Incluso cuando los científicos investigan la conciencia, ellos meramente intentan reducirla a sus partes físicas. Al tratar en vano de “demostrar que ‘los mecanismos cerebrales explican la mente’”, incluso el neurólogo y neurocirujano de Harvard Wilder Penfield concluyó finalmente que ello no se podía hacer y que fue “‘obligado a elegir la proposición de que nuestro ser se explica sobre la base de dos elementos fundamentales’, materiales e inmateriales, físicos y metafísicos” (citado en Aeschliman, 1983, p.21).

IX. Conclusión

Negar el “argumento de la razón” es negar la posibilidad de la ciencia misma. Como Lewis y otros han demostrado, la existencia de la inferencia racional no puede explicarse en términos de causas puramente materialistas. Si uno cree en la “uniformidad de la naturaleza” o en “un sentido innato de la aptitud de las cosas”, y si el naturalismo es cierto, entonces no hay manera de saber si el “sentido innato” es verdadero porque es simplemente el producto de la lucha por la supervivencia. Pero si el teísmo es cierto, entonces “nuestra repugnancia al desorden se deriva del Creador de la naturaleza que es nuestro Creador” Por lo tanto, Lewis está de acuerdo con Whitehead en que la ciencia surgió debido a las creencias teístas cristianas de los científicos originales: “Se convirtieron en científicos porque estaban buscando leyes en la naturaleza, y buscaban esas leyes porque creían en un legislador que se las había dado. . . . Trate de hacer que la naturaleza sea absoluta y encontrará que su uniformidad no es siquiera probable” (2001a, p.159-69).

Como resultado, tenemos una clara explicación teleológica que conocemos por el “sentido común” que de manera única posibilita el emprendimiento científico. Las explicaciones naturalistas que funcionan para la caída de rocas y los continentes a la deriva no funcionan para la conciencia y el razonamiento. El problema con el naturalismo respecto del razonamiento no es sólo que no sabemos la explicación física para la razón. El propio naturalismo proporciona una razón para creer que el razonamiento no debería existir a pesar de que su existencia no puede ser negada sin socavar la ciencia en la que se apoya el naturalismo.

C. S. Lewis claramente entendía que la razón, el libre albedrío y la elección individual no son ilusiones; son verdades intrínsecas y objetivas, presuposiciones no negociables sobre las cuales descansan la investigación humana, la ciencia, la verdad y la civilización. Y esta comprensión requiere un dualismo teísta que involucre una realidad material e inmaterial, natural y sobrenatural, física y metafísica. En este sentido, históricamente la ciencia se desarrolló sólo como resultado de las ideas cristianas en este dualismo, y negar la base metafísica de la ciencia es tornar a la misma ciencia incomprensible e imposible. “El argumento de la razón” de Lewis es por lo tanto esencial y correcto, y el naturalismo (junto con su consecuente colectivismo cientificista y metodológico) es una visión errónea y contradictoria en sí misma que no sólo no funciona, sino que engendra falsedades que históricamente han conducido a la repetida estupidez humana y a horrores indecibles.


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La evidencia de enormes montañas que alimentaron la vida primitiva


Referencia: ScienceDaily.com , 16 de octubre 2014

Los científicos han encontrado evidencias de una gran cordillera que existió en el supercontinente de Gondwana hace unos 600 millones de años. Una cordillera que fue similar en magnitud a la cordillera del Himalaya y se extendía por lo menos 2.500 kilómetros desde África hasta el Brasil modernos, y conforme se erosionaba iba llenando los océanos con nutrientes que alimentaron una explosión de vida primitiva en la Tierra.

"Al igual que los Himalayas, este cordillera se fue erosionando intensamente debido a su enorme tamaño. A medida que los sedimentos eran entregados a los océanos estos fueron proporcionando los nutrientes perfectos para que floreciera la vida", explicó la profesora Daniela Rubatto, de la Escuela de Investigación de Ciencias de la Tierra, en la Australian National University (ANU).

"La especulación que una cordillera tan grande debió haber alimentado a los océanos se debe a la forma en que la vida prosperó y al cambio acaecido en la química oceánica en aquella época, y que finalmente, nosotros hemos encontrado."

Este descubrimiento es la evidencia más temprana de unas montañas a escala del Himalaya sobre la Tierra. "A pesar de que estas montañas hace mucho tiempo fueron erosionadas, las rocas de sus bases cuentan la historia de la grandeza de esa antigua cordillera", decía el profesor y co-investigador, Joerg Hermann.

"La cordillera estaba formada por dos continentes colisionados. Durante esta colisión, las rocas de la corteza fueron empujadas a unos 100 kilómetros de profundidad dentro del manto, donde las altas temperaturas y presiones fueron formando nuevos minerales."

Conforme las montañas iban siendo erosionadas, las rocas iban regresando a la superficie, y así han sido recolectadas en Togo, Malí y el noreste de Brasil, por el co-investigador brasileño Carlos Ganade de Araujo, de la Universidad de Sao Paulo y del Geological Survey de Brasil.

El Dr. Ganade de Araujo reconoció que las muestras eran únicas y llevó las rocas a la ANU, donde con una tecnología muy avanzada, el equipo de investigación identificó con precisión que las rocas eran de la misma antigüedad, y que se había formado en condiciones similares, a grandes profundidades.

El equipo de investigación está compuesto de especialistas de muy diferentes áreas de las Ciencias de la Tierra compartiendo su conocimiento, reseñó el profesor Rubatto.


- Vídeo: “Scientists find ancient mountains that fed early life”.
- Imagen: Las rocas de base de una antigua cordillera, desde hace muchísimo tiempo erosionada, fueron encontradas en el noreste de Brasil. Crédito: Carlos Ganade de Araujo
- Fuente: Australian National University .
- Publicación: Carlos E. Ganade de Araujo, Daniela Rubatto, Joerg Hermann, Umberto G. Cordani, Renaud Caby, Miguel A. S. Basei. Ediacaran 2,500-km-long synchronous deep continental subduction in the West Gondwana Orogen. Nature Communications, 2014; 5: 5198 DOI: 10.1038/ncomms6198 .
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Luchando contra la resistencia bacteriana ante los antibióticos de diseño del futuro


Referencia: ScienceDaily.com , 17 de octubre 2014

Las simulaciones por ordenador se han utilizado para mostrar cómo las bacterias son capaces de destruir los antibióticos, un avance que ayudará a desarrollar fármacos que puedan combatir eficazmente las infecciones en el futuro.

Los investigadores de la Universidad de Bristol se centraron en el papel de las enzimas de las bacterias, que dividen la estructura del antibiótico y evitan que funcione, lo que hace a las bacterias resistentes.

Los nuevos hallazgos, publicados en Chemical Communications, demuestran que es posible comprobar cómo las enzimas reaccionan a ciertos antibióticos.

Se espera que esta comprensión ayude a los científicos a desarrollar nuevos antibióticos con un mucho menor riesgo de resistencia, y elegir los mejores medicamentos para brotes específicos.

Usando una técnica ganadora de Premio Nobel llamada QM/MM (quantum mechanics/molecular mechanics simulations) el equipo de investigación de Bristol fue capaz de obtener una visión a nivel molecular de la forma en que las enzimas llamadas ‘beta-lactamasas’ reaccionan a los antibióticos.

Los investigadores quieren entender concretamente, la creciente resistencia a los carbapenémicos, lo cuales son conocidos como antibióticos el "último recurso" para muchas infecciones bacterianas y otros súper bichos, como la E. coli.

La resistencia a los carbapenémicos hace intratables algunas infecciones bacterianas, dando lugar a otras infecciones menores y llegan a ser muy peligrosas y potencialmente mortales.

Las simulaciones QM/MM revelaron que el paso más importante en todo el proceso es cuando la enzima 'escupe' el antibiótico descompuesto. Si esto sucede con rapidez, la enzima es capaz de seguir masticando antibióticos y la bacteria haciéndose más resistente. Si ocurre lentamente, entonces la enzima queda 'atascada' y para de descomponer más antibióticos, haciendo más probable la muerte de las bacterias.

La tasa de este "escupir", depende de la altura de la barrera de energía para la reacción, si la barrera es alta, ocurre lentamente; si es baja, ocurre mucho más rápidamente.

El profesor Adrian Mulholland, de la Escuela de Química de la Universidad de Bristol, dijo: "Hemos demostrado que podemos utilizar simulaciones por ordenador para identificar qué enzimas descomponen y escupen rápidamente los carbapenems y aquellas que lo hacen lentamente.

"Esto significa que tales simulaciones se pueden utilizar en el futuro para poner a prueba las enzimas y predecir y entender la resistencia bacteriana. Esperamos que esto sirva para identificar cómo actúan contra los diferentes fármacos, y pueda ser una herramienta útil en el desarrollo de nuevos antibióticos, además de ayudar a elegir qué medicamentos podrían ser los mejores para el tratamiento de un brote en particular."


- Fuente: University of Bristol .
- Publicación: Ewa I. Chudyk, Michael A. L. Limb, Charlotte Jones, James Spencer, Marc W. van der Kamp, Adrian J. Mulholland. QM/MM simulations as an assay for carbapenemase activity in class A β-lactamases. Chem. Commun., 2014; DOI: 10.1039/C4CC06495J .
- Imagen: La molécula carbapenem, es un antibiótico de último recurso, penetra en la enzima carbapenemase (flecha azul), donde descompone la importante estructura beta-lactamasa hasta dejarla ineficaz (flecha naranja). Crédito: cortesía de la Universidad de Bristol.
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El núcleo léxico de las lenguas se mantiene estable a largo plazo

por Søren Wichmann, 6 de octubre 2014

La frecuencia con la que se utilizan diferentes palabras cambia a lo largo del tiempo, con nuevas palabras que son inventadas u otras que caen en desuso. Sin embargo, poco se sabe acerca de la dinámica del cambios léxicos que atraviesan las diferentes lenguas. 


Encontraron que las grandes transformaciones sociales, como las guerras, causan rápidos cambios en la distribución de la frecuencia de palabras, mientras que la evolución léxica se amortigua en tiempos de estabilidad, p.ej., en la época victoriana. Además, los investigadores descubrieron que el inglés británico y el americano se fueron separando durante la primera mitad del siglo XX, pero luego comenzaron de nuevo a converger, probablemente debido a los medios de comunicación. Aparte de estas peculiaridades, también hallaron tasas similares de cambio a través de las lenguas en escalas de tiempo mayores, revelando tendencias universales que gobiernan la evolución léxica.

El léxico de una lengua refleja el mundo de sus hablantes. En consecuencia, los cambios en el léxico de una lengua reflejan los cambios en el medio ambiente. En su estudio actual, Søren Wichmann, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y sus colaboradores de la Universidad Federal Kazan, estudiaron la dinámica de evolución del léxico a través del tiempo y en diferentes idiomas. Con este objetivo, los investigadores utilizaron el Google Books N-Gram Corpus (wiki) para supervisar el uso de la palabra durante los últimos cinco siglos. Wichmann y sus colegas se centraron en una sola palabra, denominada 1-grams, en seis idiomas diferentes, y observaron específicamente con qué frecuencia se utilizaban estas palabras por año.

Wichmann y sus colegas descubrieron que los grandes cambios en la frecuencia son probablemente provocados por acontecimientos históricos, como la Primera y la Segunda Guerra Mundial o la Revolución de Octubre en Rusia. "Cualquier transformación en la sociedad podía cambiar la frecuencia de las palabras", afirmó Wichmann. "Con el inicio de una guerra o durante una revolución, entran en el lenguaje palabras nuevas que van reflejando los cambios en la forma en que las personas se ven afectadas por el mundo que les rodea". En tiempos estables, como por ejemplo la época victoriana en Gran Bretaña, el idioma se mantenía relativamente constante y los cambios léxicos ocurrían con menos frecuencia. "Curiosamente, en este proceso, el inglés británico va por detrás del ingés americano en unos 20 años."

 Analizando la variación léxica entre el inglés americano y el inglés británico, los investigadores hallaron que en la década de 1850 ambos dialectos del idioma inglés continuaron divergiendo cada vez más, hasta que en la década de 1950, empezaron de nuevo a converger. "A mediados del siglo XX, las dos variantes comienzaron a converger, probablemente debido a la llegada de los medios de comunicación, incluyendo la radio y la televisión, y en este proceso de convergencia es el inglés británico el que trata de ponerse al día ante la evolución del inglés americano, en lugar de al revés", señala Wichmann.

En general, los investigadores hallaron que las palabras que se utilizan con más frecuencia en un idioma, como los artículos, preposiciones y conjunciones, se mantienen más estables en el tiempo, mientras que las palabras de uso menos frecuente son más propensas a cambiar. En todas las lenguas, la velocidad de cambio también es menor para las palabras que forman parte del "núcleo léxico", esas palabras que constituyen el 75 por ciento de los textos en lengua escrita.

"Estos resultados sugieren que una vez que miramos en intervalos de tiempo más amplios, los efectos de los cambios históricamente contingentes se anulan, y las lenguas empiezan a comportarse de manera muy similar", concluye Wichmann.
 SJ / HR

- Imagen ilustración de distintas lenguas. Anónimo.
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La probabilidad de inversión del campo magnético de la Tierra

Referencia: eScienceNews.com, 15 de octubre 2014 .

Imagina despertar una mañana y descubrir que todas las brújulas apuntan al sur en lugar de hacia el norte. No es tan extraño como parece. El campo magnético de la Tierra se ha movido rápido, aunque no durante una noche, claro, y lo ha hecho muchas veces durante la historia de este planeta. El campo magnético es dipolar, como la de una barra imantada, y sigue manteniendo aproximadamente la misma intensidad durante miles de millones de años, pero por razones aún desconocidas de vez en cuando se debilita y, presumiblemente, durante los siguientes miles de años, cambia de dirección. 

De izquierda a derecha, Biaggio Giaccio, Gianluca Sotilli, Courtney Sprain and Sebastien Nomade posando junto a un afloramiento en la Cuenca sulmona de los Apeninos que contiene datos de la reversión magnética Matuyama-Brunhes. Por encima de sus cabezas puede verse una capa de cenizas volcánicas, intercaladas con los sedimentos del lago. Paul Renne, UC Berkeley
En la actualidad, se ha realizado un nuevo estudio por un equipo de científicos de Italia, Francia, la Universidad de Columbia y la Universidad de California, Berkeley, donde se demuestra que la última reversión magnética fue hace 786.000 años, y que realmente ocurrió muy rápido, en menos de 100 años, más o menos el tiempo de una vida humana .

"Es increíble la rapidez de dicha reversión", comentaba Courtney Sprain estudiante graduado de UC Berkeley. "Los datos paleomagnéticos están muy bien hechos. Este es uno de los mejores registros que tenemos hasta ahora de lo que sucede durante una reversión y de la rapidez a la que pueden suceder."

Sprain y Paul Renne, director del Centro de Geocronología de Berkeley y profesor de ciencias planetarias en UC Berkeley, son coautores del estudio, que será publicado en la edición de noviembre de Geophysical Journal International y ahora disponible en línea.

La inversión magnética dañina para las redes eléctricas

El descubrimiento viene a indicar una nueva evidencia de que la intensidad del campo magnético de la Tierra está disminuyendo 10 veces más rápido de lo normal, lo que lleva a algunos geofísicos a predecir una reversión dentro de unos pocos miles de años.

A pesar de que una reversión magnética es un importante fenómeno a escala planetaria, impulsada por la convección en el núcleo de hierro de la Tierra, no existen catástrofes asociadas que se hayan documentado con las reversiones pasadas, a pesar de mucho rebuscar en el registro geológico y biológico. Hoy, sin embargo, un cambio de este tipo podría, potencialmente, causar estragos en nuestra red eléctrica, generando corrientes que podrían desmantelarla.

Y puesto que el campo magnético terrestre protege la vida de las partículas energéticas del Sol y de los rayos cósmicos, los cuales pueden causar mutaciones genéticas, el debilitamiento o pérdida temporal del campo antes de un cambio permanente podría aumentar las tasas de cáncer. El peligro para la vida sería aún mayor si tal reversión viniera precedida por largos períodos de comportamiento magnético inestable. "Deberíamos pensar más sobre lo que serían los efectos biológicos", dijo Renne.

Datando los depósitos de cenizas volcánicas

El nuevo hallazgo está basado en las mediciones de la alineación del campo magnético en capas de antiguos sedimentos lacustres, ahora expuestos en la cuenca sulmona al este de las montañas de los Apeninos de Roma, en Italia. Los sedimentos del lago están intercalados con capas de cenizas que surgían en esta provincia volcánica romana, una amplia zona de volcanes que incluye la erupción periódica de volcanes cerca de Sabatini, el Vesubio y las colinas de Alban.

Los investigadores italianos, dirigidos por Leonardo Sagnotti, del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Roma, midieron las direcciones del campo magnético congeladas en los sedimentos, ya que estos se acumulan en el fondo de este antiguo lago.

Sprain y Renne han usado la datación argón-argón, un método ampliamente utilizado para determinar la edad de rocas, ya sean de miles o de miles de millones de años de antigüedad, y así determinar la edad de las capas de ceniza superior e inferior de sedimentos registradas desde la última reversión. Estas fechas fueron confirmadas por su colega y ex estudiante postdoctoral de UC Berkeley, Sebastien Nomade, en el Laboratorio de Medio Ambiente y Ciencias Climáticas en Gif-sur-Yvette, Francia.

Debido a que los sedimentos del lago fueron depositados a una constante y alta velocidad durante un período de 10.000 años, el equipo fue capaz de interpolar la fecha de la capa que muestra la reversión magnética, llamada inversión Matuyama-Brunhes, hace aproximadamente 786.000 años. Esta fecha es mucho más precisa que la de estudios anteriores, que colocan dicha reversión hace entre 770.000 y 795.000 años.

"Lo que resulta increíble es que se pase de una polaridad inversa a un campo normal con prácticamente nada entre medio, lo que significa que tuvo que haber sucedido muy rápidamente, probablemente en menos de 100 años", dedujo Renne. "No sabemos si la próxima reversión magnética se producirá tan pronto como ésta, sino que además, tampoco sabemos si lo hará."

El inestable campo magnético precedido de una vuelta de 180 grados

Independientemente de que el nuevo hallazgo se traduzca en problemas para la civilización moderna, es probable que ayude a los investigadores a entender cómo y por qué el campo magnético de la Tierra invierte su polaridad de forma episódica, apuntó Renne.

El registro magnético del equipo italiano obtuvo muestras de que la repentina  inversión de 180 grados del campo fue precedida por un período de inestabilidad que se extendió durante más de 6.000 años. La inestabilidad incluyó dos intervalos de baja intensidad del campo magnético, que duró alrededor de 2.000 años cada uno. Los rápidos cambios de orientación del campo pudieron haber ocurrido en el primer intervalo de baja intensidad. La inversión de la polaridad magnética completa, es decir, la vuelta final y repentina a lo que el campo es hoy, debió ocurrir hacia el final del más reciente intervalo de baja intensidad del campo.

Renne continúa su colaboración con el equipo italo-francés para correlacionar los registros del lago con los cambios climáticos del pasado.

Este trabajo de Renne y Sprain ha sido financiado por el Centro de Geocronología y la Fundación Ann y Gordon Getty .


- Fuente: Universidad de California - Berkeley.
- Imagen: De izquierda a derecha, Biaggio Giaccio, Gianluca Sotilli, Courtney Sprain and Sebastien Nomade posando junto a un afloramiento en la Cuenca sulmona de los Apeninos que contiene datos de la reversión magnética Matuyama-Brunhes. Por encima de sus cabezas puede verse una capa de cenizas volcánicas, intercaladas con los sedimentos del lago. Paul Renne, UC Berkeley 
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Superconductor magnético: Extraños asociados

Referencia: ScienceDaily.com , 13 de octubre 2014

Químicos de la Ludwig-Maximilias-Universitaet (LMU) de Munich han sintetizado un compuesto superconductor ferromagnético susceptible de modificación química, con lo que se podrán estudiar más en detalle estas raras combinaciones de propiedades físicas.

La superconductividad y el ferromagnetismo, la forma "normal" de magnetismo, como la que encontramos en el conocido imán de herradura, no suelen ir juntos. Los ferromagnetos son magnéticos porque la alineación paralela de los electrones adyacentes que giran en los átomos de hierro genera un fuerte campo magnético interno. Casi todos los superconductores conocidos, por otro lado, forman pares de electrones "anti-alineados" y excluyen las líneas de campo magnético de su interior. Pero los químicos LMU han descubierto un nuevo material en el que ambas propiedades pueden coexistir: "Hemos sintetizado un nuevo compuesto que presenta ambas características a la vez: es un superconductor ferromagnético", dice el profesor Dirk Johrendt del Departamento de Química. "Esto es un avance importante, que abre nuevas oportunidades de investigación en este campo."

Los superconductores ferromagnéticos no son desconocidos, sino extremadamente raros, y casi siempre exhiben simultáneamente ambas propiedades sólo cuando se enfrían a temperaturas cercanas al cero absoluto (-273 °C). "El material en capas que hemos sintetizado (Li, Fe)OH(FeSe), tiene la gran ventaja de que funciona a temperaturas más altas, lo que los hace más fáciles de conseguir y manipular en laboratorio", explica Johrendt.

El nuevo compuesto está hecho de capas de un superconductor alternativo de pilas de seleniuro de hierro (FeSe) y de hidróxido  ferromagnético de litio-hierro (Li, Fe)OH. Cuando el material es enfríado, la resistividad eléctrica cae a cero en la capa de seleniuro de hierro a temperaturas inferiores a -230 °C, y entonces emerge la superconductividad. A temperaturas algo más bajas, los átomos de hierro de la capa de (Li, Fe)OH se vuelve ferromagnética, aunque persiste la superconductividad.

En colaboración con los físicos de la Universidad Técnica de Dresden y el Instituto Paul Scherrer en Villingen (Suiza), los investigadores de LMU han demostrado que el campo magnético generado por las capas de (Li, Fe)OH penetran en las capas intercaladas superconductoras de forma espontánea y en ausencia de campos aplicados externamente. Este nuevo estado de la materia se conoce como fase vórtice espontánea. Las pocas sustancias que presentan este efecto no pueden ser fácilmente modificadas químicamente y requieren temperaturas ultra frías, haciendo que la investigación sea muy difícil.

 "Nuestro nuevo compuesto por primera vez nos da la oportunidad de explorar la influencia de una modificación química en la coexistencia de superconductividad y ferromagnetismo, por lo que pronto sería posible llevar a cabo estudios más amplios de este fascinante fenómeno", concluye Johrendt.


- Fuente: Ludwig-Maximilians-Universität München (LMU).
- Publicación: Ursula Pachmayr, Fabian Nitsche, Hubertus Luetkens, Sirko Kamusella, Felix Brückner, Rajib Sarkar, Hans-Henning Klauss, Dirk Johrendt. Coexistence of 3d-Ferromagnetism and Superconductivity in [(Li1-xFex)OH](Fe1-yLiy)Se. Angewandte Chemie International Edition, 2014; DOI: 10.1002/anie.201407756.
- Imagen: El nuevo compuesto está hecho de capas de un superconductor alternativo de pilas de seleniuro de hierro (FeSe) y de hidróxido  ferromagnético de litio-hierro (Li, Fe)OH. Crédito: Dirk Johrendt 
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El grafeno cargado ofrece un ADN realizando acrobacias moleculares

Referencia: ScienceDaily.com, 14 de octubre 2014

Cuando los investigadores andaban estudiando un método para controlar cómo se mueve el ADN a través de un pequeño dispositivo de secuenciación, no sabían que estaban a punto de presenciar una exhibición de acrobacias moleculares. Los investigadores descubrieron que una carga positiva aplicada al grafeno nanoporoso aceleraba el movimiento del ADN, mientras que una carga negativa lo detenía. Sin embargo, el ADN parecía bailar por toda la superficie del grafeno, haciendo piruetas con formas específicas de secuencia que nunca habían visto. 

El ADN interactúa con el grafeno cargado y se contorsiona en formas específicas de secuencia cuando se cambia la carga. Crédito, cortesía Alek Aksimentiev.
La rápida, precisa y asequible secuenciación del ADN es el primer paso hacia una medicina personalizada. Enhebrar una molécula de ADN a través de un pequeño agujero, llamado nanoporo, de una hoja de grafeno, permite a los investigadores leer la secuencia de ADN; sin embargo, ellos tienen un control limitado sobre lo rápido que puede moverse el ADN a través del poro.

"Idealmente, uno querría pasar un nucleótido por vez a través del nanoporo", señaló Aksimentiev. "Tomar la medida, y luego tener otro nucleótido en el agujero de detección. Ese era el objetivo, pero nos dimos cuenta que, hasta cierto punto, podíamos controlar el proceso mediante la carga del grafeno."

En el nuevo estudio publicado en la revista Nature Communications, el profesor de física Aleksei Aksimentiev y el estudiante graduado Manish Shankla, de la Universidad de Illinois, aplicaron una carga eléctrica a la hoja de grafeno, con la esperanza de que el ADN reaccionaría a la carga de manera que les permitiera controlar su movimiento hacia abajo en cada enlace individual, o nucleótido, en la cadena de ADN.

"Me recuerda a el Lago de los Cisnes", dijo Aksimentiev. "Es muy acrobático. Nos quedamos sorprendidos por la variedad de formaciones del ADN que podían observarse en la superficie del grafeno cuando lo cargamos. Hay una secuencia que comienza en la superficie, y cuando cambiamos la carga, se va inclinando hacia un lado como si estuvieran haciendo flexiones con un solo brazo. Luego tenemos los nucleótidos, que se van recostando o yéndose hacia arriba como una bailarina sobre la punta de sus pies."

La hipótesis de Aksimentiev es que estas conformaciones son tan distintas y específicas en su secuencia porque cada nucleótido tiene una distribución ligeramente diferente de electrones, las partes negativamente cargadas de los átomos. Incluso hay una diferencia visible cuando un nucleótido está metilado, un cambio químico pequeño que puede activar o desactivar un gen.

Al cambiar la carga en el grafeno, los investigadores pueden controlar no sólo el movimiento del ADN a través del poro, sino también la forma en que se contorsiona.

"Debido a que es reversible, podemos forzarlo a adoptar una conformación y luego obligarlo a volver. Es por eso que lo llamamos gimnásticos", dijo Aksimentiev.

Los investigadores utilizaron mucho la supercomputadora Blue Waters del Centro Nacional para Aplicaciones de Supercomputación, ubicada en la Universidad de Illinois. Mapearon cada átomo individual de la molécula de un complejo ADN y recorrieron numerosas simulaciones con muchas secuencias diferentes de ADN. La supercomputación era esencial para realizar este trabajo, dijo Aksimentiev.

"Esto es realmente un proyecto de gran intensidad computacional", comentó. "Tener acceso a Blue Waters era esencial, ya que sin ella no habríamos finalizado un gran número de simulaciones. Hubiera llevado demasiado tiempo."

El siguiente paso será combinar una configuración de nanoporos cargados con un sensor, para construir un dispositivo de secuenciación de ADN que incorpore tanto el control de movimiento como el reconocimiento de nucleótidos. Los investigadores también esperan explorar los inesperados cambios conformacionales como conocimientos sobre la epigenética, el campo que estudia cómo se expresan y moderan los genes.

"El ADN es mucho más complicado que simplemente una doble hélice. Es una molécula compleja que tiene muchísimas propiedades, y todavía estamos descubriéndolas", añadió Aksimentiev.

- Vídeo de animación del baile del ADN según los cambios de carga del grafeno.
- Fuente: University of Illinois at Urbana-Champaign .
- Publicación: Manish Shankla, Aleksei Aksimentiev. Conformational transitions and stop-and-go nanopore transport of single-stranded DNA on charged graphene. Nature Communications, 2014; 5: 5171 DOI: 10.1038/ncomms6171 .
- Imagen: El ADN interactúa con el grafeno cargado y se contorsiona en formas específicas de secuencia cuando se cambia la carga. Crédito, cortesía Alek Aksimentiev.

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